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actualizando el blog de La Teta Feliz por problemas de tiempo, por mi trabajo. Yo sigo en mi blog personal, y tratando de actualizar La Teta Historia. Pero no La Teta Feliz. Sepan Disculpar.

Atte Jjaxxel



22 mar. 2014

La vida es un paso a la vez - Sankh - 33

Capítulo 33:
Algunos días después luego de dos semanas en el hospital le dieron el alta a Amanda, cambiaron su yeso de la rodilla por una aparato ortopédico removible, sus demás heridas habían sanado muy bien y su fractura del fémur tardaría mucho más en sanar, pero podría hacerlo estando en casa.

-      La recuperación total tomará entre 4 a 5 meses, no es necesario retirarte las varillas y los clavos que se utilizaron para ayudar a unir el hueso del fémur, así que no tendrás otra operación posterior. No puedes poner peso en la pierna donde tienes la operación, es por esto que te retiré el yeso de la rodilla para que solo cuando necesites trasladarte de la silla a la cama o a la ducha te apoyes con la pierna derecha, tampoco abuses que ambas piernas están sanando, así que por ahora la silla de ruedas te ayudará en gran medida. Por este periodo de tiempo utilizarás la silla de ruedas porque ambas piernas están lastimadas, pero luego podrás utilizar las muletas con facilidad. – dijo el doctor con sumo y especial cuidado.
A Amanda no le gustó mucho la idea de la silla de ruedas, pero reconocía que en estos momentos era lo más sensato y lo que sin duda le ayudaría a estar mejor.
-      Si bien tu fémur estará completamente curado después de entre 6 y 12 semanas, no tendrás demasiada fuerza en tu pierna, por eso necesitarás evitar levantar elementos pesados y realizar ejercicio intenso por algún tiempo. Podrías regresar al trabajo en una semana o dos, teniendo en cuenta tus cuidados. Y es muy importante que tengas una rehabilitación así que debes ir con un fisioterapeuta y su inicio debe ser precoz y debe mantenerse hasta obtener la funcionalidad normal de la pierna. Los ejercicios serán progresivos, buscando aumentar la movilidad articular. El fortalecimiento muscular y la reeducación de la marcha serán los siguientes objetivos, hasta que te encuentres completamente reestablecida.
Kathy miraba desde el sillón de al lado de la cama con cara de que el doctor estaba hablando chino porque en general no le entendía tales conceptos.
Mientras, al lado del doctor se encontraba Estela muy atenta a todo lo que le informaba el doctor, estaba feliz de que al fin Amanda podría salir del hospital, aunque estaba bastante consciente de que serían meses bastante intensos; pero con el hecho de tenerla con ella y que recuperara completamente no le interesaba nada más.
-      Y es bien importante – continuó el doctor –que tengas cuidado y apoyo de alguna persona para que te ayude en los primeros días a trasladarte de un lugar a otro
-      No se preocupe doctor ella se va conmigo a mi casa y yo estaré muy al pendiente de todo por este tiempo.
Kathy tragó hondo y rápidamente su rostro se entristeció, no había pensado en la posibilidad que Estela se llevara a Amada a su casa, ya se había hecho a la idea de que por estos meses sería ella quien cuidara de Amanda, aunque debiera reducir un poco su estilo de vida y regresar rápidamente de la universidad a la casa. Cada minuto que analizaba más la situación su tristeza iba en aumento porque entonces estaría completamente sola en casa, sin Cristina y sin Amanda, más que eso quería estar en la recuperación y rehabilitación de su amiga, no quería dejarla simplemente sola cuando más necesita de su apoyo…Kathy miró a Amanda y la sorprendió observándola con una triste mirada, reconoció rápidamente que ella no quería irse con su mamá, pero no había manera de llevarle la contraria a la gran diosa Petunia Pérez, lo cierto era que estaría mejor cuidada y era lógico pensar que Estela quisiese estar con su hija y ella misma supervisar su recuperación, claro era lógico pero… le sonrió un poco a Amanda mientras Estela y el doctor continuaban hablando sobre varias cosas.
Kathy se acercó un poco a la cama de Amanda y le sostuvo la mano. – Todo estará bien. – le susurró.
-      Y necesitaría que usted pase con la enfermera a firmar unos papeles y unas recetas, mientras me parece que Amanda puede comenzar a prepararse para irse a casa. Este es mi número. – le extendió un papel el doctor. – en caso de que sientas alguna molestia o te sientas mal por alguna razón solo llama a cualquier hora.
-      Gracias doctor.
-      Por nada. – respondió prontamente, acto seguido miró a Kathy y le sonrió amablemente.
El doctor salió junto a Estela, mientras Kathy y Amanda quedaban dentro de la habitación. – No me había fijado muy bien, pero ese doctorcito tiene un trasero que ni te cuento, bueno todo él es así como una obra de arte. Yo así me enfermo y me dejo poner las vacunas y dono sangre hasta para los vampiros, por Dios; que pedazo de hombre ese y lo mejor de todo es que tengo su teléfono.
Amanda se rio del comentario. – Querrás decir que yo tengo el número.
-      Es lo mismo cachorrita. Ahora bien dime que ya te duchaste, por favor dímelo, quiero escuchar que ya te bañaste porque yo no haré ese trabajo sucio, mis manos se acalambrarán y…
-      No te preocupes Kathy, yo puedo con gusto ducharla. – le dijo Karina parada en la puerta sin apartar su mirada pícara de Amanda.
Kathy torció la boca, puso sus ojos blancos y respiró profundamente. – Holaaaaaa Karina, que gusto tenerte por aquí y en tan buen momento. – le dijo con toda la hipocresía del mundo.
-      Si, en el mejor momento, yo puedo ayudar con la ducha, lo haré con mucho cuidado.
-      No lo dudo. – respondió Amanda. – pero ya me duché. – le sonrió.
-      Mala suerte la mía. – caminó hasta llegar al lado de Amanda besando su mejilla.
-      Si me disculpan estaré fuera por un momento, Amanda puedes apretar el botón del pánico si necesitas ayuda. – rio Kathy mientras salía de la habitación.
Karina miró por largo tiempo a Amanda y dijo. - Quería estar aquí contigo en este momento, por fin ya vas a casa y estás en vías de recuperación.
-      Así es, queda un largo camino aún, pero dicen que la vida es un paso a la vez…
-      Completamente de acuerdo, pero ahora estarás en tu casa y es más cómodo.
-      Bueno no es casa, me iré con mi mamá por un tiempo.
Karina la miró sorprendida y un poco desconcertada por la noticia. – Pero…ahora estarás algo lejos y…
-      Si lo sé, pero es una petición de mi mamá que simplemente no está en discusión, ella quiere estar bajo mi cuidado y estar segura que mi recuperación sea completa.
-      Bueno al parecer no confía que tu amiga Kathy pueda cuidarte sola, no se puede cuidar ella… - soltó con gran ironía.
-      No me parece que sea eso Karina. – interrumpió un poco disgustada. – estoy completamente segura que Kathy daría todo su tiempo y su mejor cuidado para mí, solo que mi mamá es mi mamá y al estar tan lejos de mi pues prefiere que esté con ella.
-      Quizás si Cristina estuviese, con gusto te quedabas y ella muy dispuesta te cuidaba. – terminó con un hilo de sarcasmo en su comentario.
Amanda alzó un poco las cejas por sus palabras y despegó la mirada del rostro de Karina. – Definitivamente estoy segura que así sería. – respondió con tristeza.
-      Pero por lo visto te dejó nuevamente, eso es indicativo de lo mucho que le importas en estos momentos en los que te encuentras. No sé cómo puede hacerlo así tan fácil. – la malicia le daba énfasis de entonación a su comentario mal intencionado.
Amanda devolvió su mirada a Karina y la clavó en sus ojos. – Lo mismo me pregunté yo cuando me mentías para estar con tus amantes, ¿cómo podías hacerlo tan fácil? Además Karina,  tu no conoces a Cristina, no tienes idea quien es, el hecho que la conozcas como referencia que es mi amiga, no te da el derecho de llenarte la boca para hablar de ella como si conocieras sus sentimientos y sus situaciones…
-      Oh si, sus sentimientos los conozco bien.
-      Aun así no te da ningún derecho de hablar de ella y menos en mi presencia.
-      Estoy diciendo una verdad Amanda, no estoy mintiendo, la chica se fue y te dejó, no me lo invento…lo siento, pero es la cruda verdad; así que no entiendo porque la defiendes con tanto énfasis cuando dentro de tu ser te cuestionas sin cesar el hecho irrefutable de que ella no está.
-      Tú no sabes nada Karina.
-      Si se Amanda, yo aún estoy aquí.
-      Si eso me consta muy bien.
Karina la miró y le sonrió descaradamente con la plena conciencia de haber sembrado la semilla justa.
Amanda estaba bastante disgustada con toda la situación y estaba completamente segura de poder entender la intención retorcida de Karina, la miró por algún rato y debió reconocer sin lugar a dudas que era una mujer hermosísima y hoy en particular se veía más hermosa que nunca, independientemente de lo que hubiese pasado entre ambas era tonto negarlo, aunque Cristina por mucho era más hermosa, más linda, más tierna, más especial, más mujer…
Karina se había despedido, ya era hora de salir y Kathy había decidido viajar con Amanda a casa de su madre aunque luego debiera devolverse en unos días, pero sentía que quería estar con ella y disfrutar ese tiempo. El viaje no fue nada cómodo para Amanda, eran algunas horas hasta la casa de su madre y las últimas horas fueron todo un infierno; se sentía muy incómoda y con dolor, pero una vez que llegaron se sentía feliz porque podían descansar y más que eso hacía bastante tiempo que no regresaba a su ciudad y podría pasar algunas horas con sus padres.
-      Oye Mandi. – dijo Kathy mientras se acostaba en el futón que muchas veces había utilizado de adolecente para dormir en la habitación de Amanda.
-      Si Kat. – respondió Amanda acostada en su cama y preguntándose la extraña razón por la cual había pintado la habitación con esos colores años atrás, ahora le parecían horrorosos.
-      ¿Qué pasa con Karina?
-      ¿Qué pasa con ella? – preguntó sorprendida.
-      Bueno, ya sabes que anda como inocente y blanca palomita, pero sé que lo único que quiere es que tú le des de tu maíz. Y cada vez que la veo me dan unas ganas locas de arrancarle la cabeza…
-      Creeme no tienes que decírmelo, se ve a simple vista.
-      ¿Sí?
-      Por supuesto, hasta se siente en el aire. – rio Amanda recordando la escena.
-      ¿Regresarás con ella?
-      Como crees, ni que esté tan loca. – respondió rápidamente con seguridad.
-      Bueno eres idiota por eso. – remarcó con gran entonación.
-      Sí, pero no para tanto.
-      Pero dicen que donde hubo fuego cenizas quedan.
-      No cuando el fuego era solo físico.
-      La carne llama.
-      Pero el corazón alimenta.
-      Sí, pero Cris no te ha dado más ñaca ñaca.
-      Eso no lo es todo.
-      Pero el cuerpo tiene sus necesidades y esa maldita Karina está buenota, a pesar de que no soy lesbiana pues debo aceptar que es hermosa esa maldita infeliz desgraciada.
-      Kathy. – la interrumpió Amanda.
-      Sí.
-      ¿A dónde pretendes llegar con todo este asunto?
-      Es solo que…tengo miedo de que ustedes sufran y que tu tomes una decisión que les haga daño a las dos.
-      ¿Cómo regresar con Karina?
-      Sí.
-      Sería mi decisión, ¿no?
-      Así es, pero ustedes se aman y… ¿porque te enamoraste de ella?
-      ¿De Cris?
-      Si…
Amanda respiró profundo y pensó en Cristina y en todo lo que ella le hacía sentir. - Me enamoré de ella a una hora cualquiera, un día cualquiera, un mes cualquiera; no sé cómo comenzó, pero sé muy bien a donde me ha llevado. Me enamoré, no porque fuese una más, sino porque es la única. Desde el primer contacto, sensaciones irreconocibles comenzaron a nacer; que quizás en ese justo momento no las supe admitir, pero de alguna u otra manera la suerte, el destino…la vida me llevo a caminar junto ella. Me enamoré de ella, por su hermosa sonrisa que pinta mis mañanas y mis noches con su luz, por sus ojos y esa tierna mirada que abriga mi corazón cada vez que la posa en mí como captando cada detalle para luego recordarlo, por esos exquisitos labios que me invitan a besarlos y saborear el más rico de los néctares.
-      Y se inspiró la escritora frustrada. – comentó burlona Kathy.
-      Me enamoré de ella, porque es diferente de todas las demás; todas son diferentes, pero ella es especial, por su sensibilidad, su delicadeza y su sencillez, por esa particular simpatía que la caracteriza al llegar a cualquier lugar…Me enamoré de ella porque me conquistó con sus encantos día tras día, por su paciencia eterna para esperar; no sentada sino de pie, por sus palabras dulces y su mano extendida a disposición de la necesidad, por su grata compañía y lo rico que es sentir su presencia. Me enamoré de ella por su rostro angelical, por la manera tan dulce que me cuida, por la forma tierna que me mira, por el modo cariñoso que me habla, por la grandeza con la que me quiere, por hacerme sentir la mujer más importante del universo. Me enamoré de ella porque me ha enseñado a ser paciente, creer en los imposibles cuando todo parece perdido, a alcanzar las estrellas con los pies bien puestos en el suelo, a reconocer que el amor no es un concepto vacío carente de sentido sino un tesoro que solo los que se arriesgan a amar logran poseer, a aminorar la marcha, a cambiar la dirección, a buscar nuevos horizontes, a aventurarme a lo desconocido con los ojos cerrados y aun así sentirme segura…porque hizo que mi corazón despertara del sueño eterno, porque me mostró el camino a la verdad, porque me está enseñando a amar sin razón, sin medida…
Me enamoré de ella por su mirada, por su sonrisa, por su carácter, por su personalidad, por su belleza física y su hermosura espiritual, por su rostro y el cuerpo que lo acompaña, por sus pensamientos y sentimientos, por sus virtudes y defectos, por sus sí, sus no, sus quizás, sus nunca, pero sobre todo por sus siempre, por lo que grita y lo que calla, por su complicada sencillez, por su sinceridad y la valentía de guerrera que lleva dentro…me enamoré porque en ella encontré lo que tanto he buscado; la perfección que anhelaba y aunque nadie es perfecto, ella es la perfecta para mí.
-      Dios santo cada día estás más empalagosa, maldita la hora que pregunté. – murmuraba Kathy.
-      No necesito más razón para enamorarme de ella que la que tiene mi corazón para escogerla, este loco, ciego y tonto corazón; no sé cuándo, ni como reconoció que es ella la dueña de sus latidos y el amor de sus motivos. No importa el cuándo, el cómo, ni el porqué de ella me enamoré… no importa el cuándo, el cómo, ni por qué comencé a quererla…no importa el cuándo, el cómo, ni por qué me ha enseñado a amarla… no importa el cuándo, el cómo, ni el porqué, si se ha convertido en todo lo que necesito para ser feliz…no necesito ninguna otra razón para enamorarme cuando la razón de mi vida…es simplemente ella.
-      Qué bonito todo lo que has dicho, eres una cursi de mierda, estás enamorada y eso me hace feliz, pero ¿sabes que decirme todo eso no vale de nada si no se lo dices a ella? Son simples palabras que se las lleva el viento y me hacen sentir náuseas, además de que estás creando problemas de más, tienes a dos mujeres sintiéndose celosas una por la otra porque ambas están luchado por tu amor, aunque tú y yo sabemos que una de ellas no debe luchar porque tu amor es de ella, ¿no crees que ya está siendo hora que pongas los puntos sobre las ies y evitar a tiempo una desgracia a gran escala. Las mujeres celosas son el diablo y son capaz de picarte en pedacitos y luego quemarte y luego enterrar tus cenizas 20 metros bajo tierra y luego construir un enorme edificio de 50 pisos sobre ti y serás famosa; no por construir una gran obra de arte, sino por ser asesinada de una manera vil, cruel, despiadada y…será un crimen pasional. – Kathy recitaba con gran energía como si de una película se tratara.
-      Diablos, te puedes callar ya, das miedo tú y tus historias de mujeres asesinas.
-      Pero si es fascinante, además solo te advierto.
-      Gracias Kathy, estoy segura que me quieres mucho.
-      Si, las quiero demasiado a ambas y quiero que sean felices.
-      Lo seremos y debo confesarte que…me estoy muriendo sin ella.
-      Pues empieza por hacer las cosas correctas pedazo de imbécil. – Kathy terminó poniéndose más cómoda en el futón para así lograr por fin dormir.

Amanda sonrió por los buenos tratos de Kathy, estaba agradecida que hubiese decidido viajar con ella, sin duda siempre es un gran apoyo y sin ella en su vida muchas cosas sin lugar a dudas hubiesen sido más difíciles. Luego de algunos minutos la sorprendió un pensamiento, alcanzó su teléfono y escribió. “Extraño tanto tenerte aquí conmigo, extraño a mi amiga, pero más que eso extraño a la mujer…”
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