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actualizando el blog de La Teta Feliz por problemas de tiempo, por mi trabajo. Yo sigo en mi blog personal, y tratando de actualizar La Teta Historia. Pero no La Teta Feliz. Sepan Disculpar.

Atte Jjaxxel



23 feb. 2014

La vida es un paso a la vez - Sankh - 6

Capítulo 6:
Amanda había resuelto todos sus pendientes y decidió pasar la tarde con Karina. Quería de ahora en adelante disfrutar de más tiempo de calidad con ella, hacer cosas que aunque parecieran cursis y estúpidas, las llegara a unir más. De alguna u otra manera sabía que había cosas que no estaban funcionando en la relación, por otra parte sabía que había otras tantas que no eran correctas, había días que simplemente quería hacer lo correcto y lo que deseaba. No estaba segura de muchas cosas, pero quería poner un poco más en la relación con Karina y entonces…estar segura, segura que estaba completamente equivocada; equivocada por pensar que Karina era la adecuada o por pensar que no lo era.

El celular comenzó a sonar y Amanda respondió. – Sí.
-      Hola preciosa. –dijo Karina con emoción.
-      Hola guapa. – respondió Amanda con una gran sonrisa.
-      ¿Cómo estás?
-      Genial, con mucho trabajo, de aquí para allá, pero todo excelente.
-      Eso me alegra, ¿estás en casa?
-      No, voy en el auto de camino para tu casa. – respondió un poco confundida.
-      De eso quería hablarte, es que me surgió un asunto inesperado querida y no estaré en casa, sino que tendré que estar en la oficina y...
-      Pero podría entonces llegar a la oficina, ayudarte y esperarte. – la interrumpió Amanda.
-      Es que no creo que sea buena idea, tendré varias reuniones, así que no estaré disponible y simplemente quiero dedicarte todo el tiempo a ti amor. – se apresuró a decir. - Nos podemos encontrar en la noche en el club para el cumple; si quieres vamos a casa y pasas la noche conmigo.
Amanda dudó mucho de los compromisos de Karina, era su costumbre, pero no reclamó, ni le comunicó su malestar; simplemente permaneció en silencio y respondió. – Si, como quieras.
-      ¿Estás enojada hermosa? - le preguntó.
-      No como crees, entiendo que siempre tengas cosas tan importantes que hacer. – le dijo con gran cinismo.
-      Lo siento, prometo que te compensaré esta noche.
-      No hay problema…entiendo. – respondió poniendo los ojos blancos y respirando sonoramente.
-      Gracias, te quiero guapa.
-      Chau Karina, te veo en la noche. – y cortó la llamada.
Este era el cuento de nunca acabar…Amanda siempre era la de los detalles, la que ofrecía su tiempo, no el que le sobraba, sino simplemente su tiempo. Era la que escuchaba, la que entendía, la que siempre permanecía, la que esperaba aunque Karina tuviese una excusa para todo…sus amigas, el trabajo, la familia, la vida, era así como se iba la vida, entre excusa y excusa y entre compromiso y compromiso y con ello…se escapaba el tiempo.
Estaba bastante cansada y enferma de esta situación, no quería parecer una novia loca psicópata, pero estaba segura que no pasaría del día de hoy que lo supiese, así que como estaba cerca de la oficina de Karina pasaría por ella, solo para verla un segundo si era posible; era todo lo que necesitaba.
No tardó mucho en llegar a la empresa y muy natural entró hasta encontrase con Belinda, la hermana de Karina.
-      Hey Amanda, pero que gusto tan exquisito encontrarte por aquí. – le dijo besando su mejilla y ofreciéndole un abrazo.
-      Sabes que el gusto siempre es mío nena. – respondiendo el beso y el abrazo.
-      ¿Cómo estás?, aunque por tan solo verte, te ves más que increíble.
-      Gracias, lo mismo digo de ti. Te ves espectacular.
-      Si, ahora más que por fin logré hacérmelas. – y tocó sus senos sin ninguna vergüenza.
Amanda la miró y se rio porque conocía a Belinda hacía mucho tiempo; incluso antes de que Karina y ella fuesen novias y sabía que era muy indiscreta y el pudor no era una buena virtud en ella.
-      Si, imagino que debes estar más feliz que un perro con dos colas.
-      Sí, es que estoy tan feliz que no quepo, bueno ellas ya tampoco me caben mucho dentro de la camisa, pero estoy feliz. – terminó riéndose. - ¿Quieres verlas y ver la perfección antes tus ojos?
Amanda la miró un poco confundida y más incómoda, pero no respondió.
-      Vamos, quita esa expresión de espanto, es broma.Bueno siempre habían sido lindos, si los hubieses visto antes, te hubieses enamorado de mí y no de la idiota de mi hermana. Y yo hubiese tenido que romper tu corazón, porque solo te podía utilizar como objeto sexual, entonces tú te hubieses puesto tan mal que andarías en las calles sola, triste y abandonada y mi conciencia no me dejaría vivir por eso.
-      Eres tan presumida. – le dijo con una ceja arriba.
-      Si lo sé y me gusta. – y le sonrió como agradeciendo el cumplido. - ¿Y qué haces acá?
-      Vengo por tu hermana.
-      Bueno no está aquí, no la he visto el día de hoy y me pareció que llamó para decir que tenía algunos asuntos que resolver.
Amanda permaneció en silencio y tuvo una expresión de total confusión que trató de apartar rápidamente y no demostrar que estaba completamente desilusionada con toda la situación.
-      ¿Todo bien?
-      Sí, todo estupendo.  – respondió tranquilamente.
-      ¿Segura?
-      Por supuesto linda.
-      ¿Quieres tomar un café conmigo?, aunque me gustaría más unas copas, pero eres capaz de violarme consentidamente.
-      Entonces no es violación. – rio Amanda.
-      Ammm bueno, pero mentiría solo para despistar a la gente, ya sabes una mujer tan decentita como yo.
-      Sobre todo. – le dijo con una mueca de desaprobación.
-      Maldita desgraciada, si lo dices así, la gente lo dudará.
-      No es que lo duden, es que es verdad.
-      Ya lárgate, en menos de 10 minutos me has bajado la autoestima como si hubieses estado aquí 2 horas; tienes una capacidad tan grande de hacerme sentir mal.
-      Te prometo que nos tomaremos esas copas pronto, ahora ando con un poco de prisa, pero separaré un día para ti.
-      Ohhhh, que linda, ya hasta me olvidé que me ofendiste.
-      Es un trato. – le sonrió.
-      Perfecto. Karina debe estar en casa, así que supongo que ahí la encuentres, porque aquí ni señas de ella.
-      Sí, no te preocupes, si le hablas no le digas, quiero darle una gran sorpresa.
-      Como quiera su alteza.
-      Gracias. – la besó en la mejilla y comenzó a caminar fuera.
-      Oye, ¿te hiciste el trasero? – le gritó desde lejos
Amanda levantó una mano en señal de una respuesta negativa y continuó su camino fuera.
Estaba atormentada porque Karina no estaba, le molestaba su mentira, pero no estaba dispuesta esta vez a simplemente hacerse la que no sabía. Decidió ir a la casa de Karina y corroborar si la mentira era una mentira a medias o una mentira total.
En el camino trató de apartar su molestia y pensar en otras cosas que le trajeran un poco de tranquilidad para poder enfrentar la situación de una manera diplomática. Su pensamiento fue asaltado por el recuerdo de Cristina y las ganas locas que sentía de verla y estar junto a ella en este día, pero simplemente no quería llamarla, ni verla antes que llegara la noche; aunque la necesidad la estaba matando duramente.
Luego de varios minutos de viaje llegó a casa de Karina, lo primero que alcanzó a notar fue que el auto de ella estaba estacionado en la entrada, así que era bastante lógico pensar que Karina se encontraba dentro.
Tomó sus llaves de la casa y entró, todo estaba en silencio, parecía totalmente desolado;decidió entonces subir las escaleras y pasar por los dormitorios. Se sorprendió mucho al quedar cara a cara con una mujer que no alcanzaba a reconocer, pero que con las fachas en las que andaba parecía que vivía en la casa. Amanda la miró detenidamente, desde la punta de la cabeza hasta la punta de los pies, la tasó sutilmente y devolvió su mirada hasta el rostro de la mujer. Internamente se vio tomándola por el cabello, sacándola a la calle casi desnuda y barriendo la calle con su cabello; pero respiróprofundamente, le sonrió y le dijo. – Tienes unos dos minutos para desaparecer de mi vista.
-      ¿Quién lo dice? – le preguntó con actitud prepotente.
-      Lo digo yo…a menos que quieras que te lo repita una segunda vez.
La mujer simplemente la miró con molestia,terminó bajando las escaleras y alejándose.
Amanda respiró profundo, cerró sus ojos y terminó de subir las escaleras hasta llegar a la habitación de Karina. Se detuvo en la puerta y la miró sentada en el borde de la ventana fumando un cigarro. Era una estampa bastante habitual para ella, verla ahí fumando; claro que la conocía bien. Permaneció unos minutos observándola; el ser negativo, vengativo y maligno que lleva dentro le hizo sentir la necesidad de arrojarla por la ventana y cuando quedara con los dedos juntos suplicando por la vida en el borde de la ventana, picarle uno a uno sus dedos con un objeto punzante hasta que no se pudiese sostener…pero era solo ese ser que ella apartaba y no dejaba que desarrollara y la poseyera.
-      Hola.
Karina casi se tragó el cigarro al escuchar a Amanda y la miró con una expresión que más podría ser de terror que de sorpresa. – Pero… ¿qué demonios haces aquí? – gritó poniéndose de pie.
-      Solo quería sorprenderte y ver cuán ocupada estabas. – le dijo altivamente. – Y confirmé ambas.
-      Joder, pero es que no confías en mí. – le dijo enojada.
-      Razones de sobra tengo para no hacerlo, ¿no te parece?
-      No, porque aquí no pasa nada, solo me sentí…un poco indispuesta y me quedé en casa.
-      Eres tan cínica Karina, eres toda una experta. ¿Acaso tienes enfermera particular que te atiende casi desnuda?  No me jodas, ¿sí? – respondió cruzando los brazos sobre su pecho.
Karina comenzó a caminar hacia Amanda y con voz suave le dijo. – Eso no significa nada, lo juro.
-      No me jures, ni me prometas, ni te excuses por favor, no lo hagas, porque lo único que vas a lograr es hacerme encabronar con todas las letras mayúsculas y acentuadas...y no me quieras ver de esa manera, así que mejor…
-      Ya venga enójese conmigo y hágame lo que quiera. – le dijo atrayéndola a ella y tratando de besarla.
Amanda la apartó rápidamente visiblemente enojada. - No soy tu zorra Karina, la que tomas y dejas a tu antojo o la que puedes meter en tu cama para hacerla cambiar de opinión y manipularla.  ¿Crees que en la cama se resuelven todos los problemas?
-      Algunos sí. - le dijo sonriéndole de una manera pícara.
-      Eres tan imbécil, tan ilusa, tan mentirosa, tan…
-      Ya, lo siento, ¿es lo que quieres escuchar? – moviendo sus manos en el aire frente a Amanda.
-      No es lo que yo quiero escuchar, es lo que realmente tú sientes y me parece y estoy segura que lo disfrutas muy bien.
-      No significa nada para mí, tu eres a quien amo… - replicó acercándose más a Amanda.
-      Ohhhhh, si me amaras no estaríamos en esta situación, así que no me digas que me amas, cuando no es cierto.
-      Es cierto, te amo y nadie más significa nada como lo que significas tú para mí. Quiero pasar mi vida junto a ti.
-      ¿Ese es tu plan?
-      Sí, es lo que quiero; lo único que quiero y necesito eres tú. – completó con desesperación.
-      Pues acabas de arruinar tu plan de vida, porque conmigo ya nada.
-      Tú eres mía. – Karina la tomó fuerte por ambos brazos.
-      ¿Tuya?, no Karina, yo no te pertenezco, no soy un objeto que compraste, una persona no te pertenece; solo te pertenece su amor, su respeto, su confianza …si es que te las has sabido ganar y ahora por favor suéltame que me estás lastimando. – trató de soltarse del agarre, pero no pudo.
Karina mantuvo la presión en sus brazos y la acercó más a ella. – Vamos mi amor, no seas así, no pasa nada…esto lo podemos arreglar.
-      ¿Esto llamas arreglar?, suéltame por favor Karina. – mientras más Amanda trataba de zafarse, más Karina la sostenía con mayor fuerza. Amanda comenzó a moverse para romper el agarre, hasta que lo logró y justo al hacerlo tomó su mano con todas las energías que aun tenia y la llevó al rostro de Karina, regalándole una espectacular cachetada que la sorprendió grandemente.
Karina acarició su mejilla y miró con enojo a Amanda, le dijo con el rostro enfurecido. – Eres una zorra patética.
-      Si querida, pero no soy tu maldita zorra. – le respondió dándole la espalda y saliendo de la habitación los más rápido que pudo.  Bajó las escaleras, mientras escuchaba tras ella su nombre que era pronunciado varias veces por Karina.
-      Amanda, vuelve aquí. – gritaba Karina mientras iba tras ella.
Amanda continuó su camino fuera de la casa hasta llegar al auto, lo puso en marcha y desapareció. Entonces con el corazón herido y los brazos que aún le dolían, se dio el lujo de llorar…

A veces tener la sospecha es un preludio para no sufrir tanto o para no sentir tanto dolor,  pero ese hecho no la hacía sentir en absolutamente nada mejor. Lo presientes, lo sospechas, lo sientes, lo imaginas, lo intuyes, pero cuando te topas con la realidad nada te prepara para no sentir que el corazón se hace añicos frente a tus ojos. Karina sin lugar a dudas no era esa mujer, no era ese amor que deseaba, pero no dejaba de doler.Las lágrimas simplemente recorrieron su rostro y morían en su boca; que solo daba paso a una gran desilusión y aun enorme vacío…aunque sin duda ese vacío siempre había estado ahí.

Respiró profundo, limpió sus lágrimas y vistió su rostro con una sonrisa que aparentaba que todo estaba en orden. No podía permitirse expresar su sufrimiento, no ahora…quizás mañana, pero no hoy. Hoy tenia cosas más importantes que atender  y aunque el dolor la consumiera por dentro, debería conservar la más hermosa de las sonrisas para Cristina en su día…solo hoy, solo en este momento, solo para ella; después…después se permitiría sacarse la máscara en la oscuridad y simplemente…sufrir.
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