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actualizando el blog de La Teta Feliz por problemas de tiempo, por mi trabajo. Yo sigo en mi blog personal, y tratando de actualizar La Teta Historia. Pero no La Teta Feliz. Sepan Disculpar.

Atte Jjaxxel



27 feb. 2014

La vida es un paso a la vez - Sankh - 10

Capítulo 10:
Amanda se había dado el tiempo para lidiar con su dolor, con su sufrimiento, se había dado el espacio de llorar, se permitió tener todos los sentimientos; rabia, enojo, desilusión, culpa, tristeza, dolor, miedo… Estaba enojada con Karina, pero más que eso estaba enojada con ella misma porque quizás sabía que su relación con Karina no iría a ninguna parte desde el primer día y como una tonta ilusa simplemente ahí permaneció esperando no sabe qué cosas.

Le dolía grandemente el hecho de que Karina le haya sido infiel con su amiga y con quien sabe quién esmás, pero había algo que sin duda le podía llegar a doler más que nada, confirmar que Karina no era ese gran amor que ella buscaba con tal necesidad, pero ¿se equivocó o simplemente huía en la dirección opuesta de lo que realmente ella deseaba? No sabía en estos momentos si su relación con Karina había sido un fracaso noble o una victoria horrible…
Durante unas semanas Amanda había esquivado encuentros, ignorado llamadas, apartado pensamientos, pero no había podido hacer desaparecer el sentimiento que le quebraba el corazón y le comprimía el alma. Sabía que tarde o temprano llegaría el día en el que debía hablar con Karina; hablar tranquilamente y decidir cómo irían las cosas de aquí en adelante, pero por ahora necesitaba el espacio que le ofrecía el tiempo y el silencio. Necesitaba por vez primera en su vida hacer lo correcto y ¿qué era lo correcto? En muchas ocasiones en su vida pensó estar haciendo lo correcto y lamentablemente no lo era tanto, así que no sabía que era lo correcto, sísabía lo que quería, pero duramente había aprendido que no siempre lo que se quiere y desea es lo correcto. Quería simplemente ordenar sus pensamientos, sus sentimientos y sobre todo su vida, en estos momentos necesitaba la palabra y la caricia de su madre y algún discurso que la regresara al camino, en unos días ella llegaría y le hacía ilusión el poder compartir con ella, aunque fuesen unos días, pero reconocía que necesitaba esos días con su mamá y que le harían…
-      ¿Ya estás lista Mandi? – gritó Cristina desde fuera de su habitación.
-      Ya casi. – le gritó de vuelta Amanda.
Cristina se sentó en el sofá cerca a Kathy que tenía un millón de libros y papeles regados por todos lados, la miró y le dijo. – Dijo ya casi, ¿no?
-      Sí. – le sonrió Kathy.
-      O sea que…
-      O sea que serán como dos horas a que esté completamente lista. – dijo Kathy haciendo reír a Cristina con el comentario.
-      A ver qué andan diciendo de mí. – preguntó Amanda con sus manos en la cintura.
-      Nada. - dijo Cristina poniéndose de pie.
-      ¿Nada? Si acabaste de decir que Mandi era más lenta que una caravana de cobos y que podías mandar a buscar la muerte con ella porque así jamás morirías.Que feo eso Cris, una no debe decir esas cosas a espaldas de la gente.
Cristina la miró con mirada malvada y asesina; cambió rápidamente su mirada a Amanda y le dijo con una gran sonrisa. – Te ves…simplemente hermosa. – En efecto Cristina quedó petrificada por su belleza, su cabello ondulado y castaño se veía más claro esta noche y combinaba perfectamente con el brillo de sus ojos; también castaños, se veía radiante, tan natural, tan espectacular…simplemente Amanda era una trigueña hermosa.
Amanda se sonrojó y le sonrió tímidamente. – Gracias.
-      Qué fácil es cambiar de tema, ¿no? – Kathy miró a Cristina. – Además me parece tan jodidamente injusto el hecho de que ustedes dos se vayan a algún antro de perdición y de dudosa reputación sin mí.
-      Entonces ven con nosotras, será divertido. – la invitó Amanda.
-      Solo lo dices para burlarte de mí desgraciada…debo estudiar. – bajó su mirada con tristeza a las notas en sus manos.
-      Entonces no te quejes. – le dijo Cristina.
-      No me quejo, solo quiero hacer drama. Ya niñas vayan y pasen un gran rato, no hagan lo que yo si haría. Yo me quedo aquí esclavizada, sola, triste y acongojada en estas cuatro paredes que se consumirán la poca vida que me queda y quizás hasta venga el chupa cabras y me chupe esta noche.
-      El chupa cabras no hará eso. – dijo confundida Cristina.
-      ¿Ah no? ¿por qué? – preguntó Kathy.
-      Por qué él chupa…cabras.
-      Pero esta noche cambiará el menú y estaré en él y todo por su culpa. Ya lárguense par de locas,disfruten que falta que les hace, tengan una noche de copas y de sexo salvaje – se detuvo con una sonrisa traviesa – con alguien más o entre ustedes, pero por favor no me cuenten nada.
Amanda comenzó a reír sonoramente de lo disparatada de la conversación de Kathy, mientras Cristina puso ambas manos en su rostro y lo movió de un lado a otro un poco avergonzada.
Ambas se despidieron de Kathy y salieron por la puerta a pasar una noche de chicas sin Kathy en esta ocasión, pero Cristina sentía que Amanda necesitaba una distracción urgente. Así que se había propuesto hacer todo lo posible porque al menos Amanda sonriera esa noche, había planificado consentirla, así que antes de ir a tomar unas copas y bailar un poco la llevó a cenar a su restaurante favorito. Siempre era agradable pasar tiempo con Amanda, no solo se divertía, sino que se sentía…completa.
-      No es mi cumpleaños y me traes a cenar, tú cumpliste hace unas semanas, debí ser yo la que lo hiciera.
-      Hiciste más que eso, así puedo yo al menos hacer un poco de lo tanto que me das tú. Estoy tan emocionada con eso del concierto, aun no sé cómo lo lograste. Kat dice que te acostaste con no sé quién y qué bailaste en un table dance un fin de semana para conseguirlo.
Amanda abrió sus ojos muy grandes y retiró su bebida antes que muriera ahogada, no le quedómás remedio que reír con tal comentario. – Gracias a Dios que Kathy es mi amiga, porque si fuese mi enemiga ya me hubiese destruido totalmente; ¿cómo se le ocurre?, no me acosté con nadie, aunque si lo hubiese necesitado para conseguir los boletos lo hubiese hecho y hubiese fingido.
-      No digas tonterías, no harías eso por unos estúpidos boletos.
-      No, por unos boletos no, pero por ti sí.
Cristina observó a Amanda, le sonrió tímidamente, solamente se escuchó un suspiro y luego un silencio que respetaron ambas.
-      Solo quiero que la pases como nunca, lo mereces y bueno puedes llevar a Jason contigo, estoy segura que no se opondrá y será una buena compañía. - terminó Amanda sin siquiera mirarla al rostro.
-      Si podría ser una buena idea. – respondió pensando que no era lo que tenía planificado.
-      ¿Y qué tal va todo con él? – preguntó Amanda sin apartar su vista de Cristina.
-      ¿Todo cómo? – apenas le sostuvo la mirada.
-      Bueno cariño, tú y Jason.
-      Ahhh, bien. – le sonrió Cristina.
-      ¿Solo bien? No sé, me refiero a que si te gusta él, si quieres conocerlo más y quizás dar otro paso más allá de una amistad.
-      Solo es un amigo. – respondió rápidamente.
-      Sí, pero un amigo que está loco por ti y con razón.  ¿Te gusta?
-      Es lindo.
Amanda rio y Cristina la miró con curiosidad. - ¿Qué?
-      Que si, en efecto es lindo, es un chico guapo, pero eso lo digo yo que no me gustan los hombres. Yo pregunté que si te gusta el chico, la pregunta es si te hace sentir que no puedes vivir sin él, si te gusta su compañía, si esperas con ansias el próximo día para verlo y hablarle, si deseas acariciar su mano y mantenerla entrelazada mientras caminan, si te pones nerviosa cuando te dice algo bonito y romántico, si sientes que tu corazón late más rápido con tan solo escuchar su voz, si sientes que puedes pasar una vida con él y no aburrirte ni un solo día de estar a su lado, simplemente él puede ser la persona que le entregues tu corazón y tu vida entera.
Cristina la miraba sorprendida mientras escuchaba muy atenta todas y cada una de sus palabras. – Wao. – solo alcanzó a decir. – Es hermoso sentir eso por alguien.
-      Lo es.
-      ¿Y si lo sientes por alguien quiere decir que estás enamorada? – le preguntó intrigada.
-      Con toda seguridad, definitivamente. ¿Lo sientes o lo has sentido?
-      No…por el… - la miró con tristeza. – Quiero decir que no aun.
-      Bueno tampoco es rápidamente, todo es un proceso. Es aprender a conocer a esa persona, estar juntos, compartir vivencias, momentos, detalles, eso se da día con día a través de un periodo de tiempo, hasta que te das cuentas que no puedes ocultarlo y sientes que por alguna parte expresarás lo que sientes.
-      Cierto…- respondió Cristina segura de lo que decía Amanda.
-      Entonces, conoces el sentimiento.
Cristina sonrió nerviosa y sintió que el sonrojo le llegaba al rostro, analizaba todo lo que había dicho Amanda y sin dudas si había sentido todo lo que mencionaba, entonces, ¿eso quería decir que estaba enamorada? No…que locura esa… - Quizás.
-      Ese quizás cambia cuando te das cuentas que estás perdida por esa persona. El amor puede llegar cuando menos lo esperas y de quien menos lo esperas; aunque te cierres completamente a las posibilidades de amar o ser amada. Podrías muy bien colocar un cartel en tu corazón que diga cerrado por reparación, podrías caminar en dirección contraria, podrías negarte lo innegable de tus sentimientos, podrías tomar la cobarde decisión de escapar y caminar lejos; aun así, ese amor que ha llegado a tu vida te sostendrá con ambas manos y no te dejará escapar…será paciente y esperará por ti o irá tras tus pasos, te atrapará y no te dejará nunca más. Es absurdo gastar tiempo y energías corriendo del amor, vivirás tu vida en total amargura y huyendo como un criminal, caminando en el modo fugitivo intentando no enamorarte, para quizás no perder y sufrir. Pero es que el amor es un misterio, una aventura, siempre desconocido, nunca sabremos que nos espera si no nos arriesgamos a amar, puedes huir de él, pero sentirás el más grande de los vacíos en tu interior, con la extraña sensación de que te falta algo; que no sabes que es, pero sin duda lo sientes, lo extrañas, lo necesitas, lo deseas, lo ansias…aunque no le conozcas.
Cristina la interrumpió y le preguntó. ‑ ¿Tú lo conoces?
Amanda apartó la mirada de Cristina y la dejó puesta en la inmensidad de la oscuridad que alcanzaba ver fuera, no respondió la pregunta, pero prosiguió sin mirarla. - Amar es inevitable, en algún momento de nuestra vida amaremos por primera o por última vez, pero cualquiera que sea el caso, amar será la mejor experiencia de vida y nos ofrecerá una propia opinión sobre su significado.
Esta vez devolvió la mirada a Cristina y la miró profundamente, percibiendo una mirada distinta en ella, pero fue hermoso verla de esa manera. – Cris, podemos luchar, correr, evitarlo, apartarlo, renegarlo, ocultarlo, ignorarlo, pero jamás escaparemos de él, tarde o temprano; más temprano que tarde el llegará por nosotras y nos envolverá en sus redes de las cuales ya jamás querremos salir...y ese día será el día en que diremos que como tontas hicimos todo lo posible para huir del amor y al fin nos alcanzó. No importan las circunstancias, ni cuanto tratemos de huir, cuán lejos lleguemos o cuanto lo neguemos…el amor es el único sentimiento que se apodera de nuestro ser sin piedad y nos hará suspirar, nos hará extrañar, nos hará sonreír sin motivos, nos hará sentir la infinidad de sentimientos jamás experimentados dentro de nuestro ser, nuestra alma y corazón. El amor será el mejor momento de la vida, el amor será la esencia que nutra nuestros sentidos; podremos huir, pero jamás escaparemos de la verdadera razón de vida…el amor…
Amanda se inmovilizó por unos segundos, no entendía la verdadera razón de todas esas palabras, pero ahí estaba, sentada frente a su amiga, con su corazón latiendo mucho más rápido de lo habitual, perdida en la belleza de su rostro y en la profundidad de su mirada…ya sabía que eso no era correcto, que no podía sentirse así, que no podía permitir…
-      Señoritas su cuenta. – interrumpió el mesero.
Cristina tomó la carpeta que contenía el recibo y se encontró con la mano de Amanda que también la quería alcanzar, ambas manos quedaron sobre la carpeta sin moverla, unos segundos que parecieron años. Cristina miró las manos juntas sobre la mesa, luego miró a Amanda y le dijo. – Es mía. – y tomó la carpeta trayéndola hacia ella. No podía negar que se sentía nerviosa, había quedado enamorada con las palabras de Amanda, bueno…enamorada no era la palabra que buscaba, no era la correcta, claro que no era la correcta; más bien había quedado impresionada con el sentimiento que hablaba, incluso había sentido que le hablaba a ella, pero eran suposiciones que realmente no debía tomar tan literalmente. No estaba bien, nada estaba bien; Cristina sentía que estaba teniendo sentimientos que la atemorizaban, estaba sintiendo que su corazón le gritaba, pero su razón le hablaba. Hoy más que nunca estaba sintiendo lo que desde hace mucho sentía, hoy sin duda confirmaba esos sentimientos.
-      ¿Estás bien linda? – le preguntó Amanda muy atenta porque Cristina estaba siendo muy torpe buscando dentro de su bolso.
-      ¿Yo?
-      Ammm si, tu.
-      Ahhh si de lujo.
Amanda se rio divertida porque de lujo no era una palabra que Cristina usara asiduamente, no entendía que pasaba, pero ella misma intentó tranquilizarse, disfrutar del momento y del resto de la noche.

Cristina pagó la cuenta y ambas amigas salieron del restaurante a tomar unas copas y a divertirse un rato. Amanda le pidió conducir a Cristina y ella lo agradeció grandemente porque sin haber tomado ni una gota de alcohol se sentía mareada. Aun pensaba en las palabras de Amanda “No se puede escapar del amor”, acaso, ¿le hablaba a ella?, había algo que no estaba bien y lo sabía, cerró los ojos como si con ellos pudiese limpiar su mente, miró por un momento a Amanda que conducía en silencio y cada vez que quería apartar su mirada no lo lograba y como poseída miró las piernas de Amanda que se lograban ver porque el vestido que llevaba era más corto cuando se sentaba. Siguió la línea de sus piernas, su rodilla, sus muslos hasta donde se alzaba el vestido muy arriba, demasiado arriba en sus muslos, suspiró en silencio y se obligó a apartar la mirada; aunque ya era muy tarde, era muy tarde para apartar la mirada, para apartar pensamientos, para apartar sentimientos, era muy tarde para negarse lo que estaba pasando…era muy tarde para decir, no pasa nada…
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