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actualizando el blog de La Teta Feliz por problemas de tiempo, por mi trabajo. Yo sigo en mi blog personal, y tratando de actualizar La Teta Historia. Pero no La Teta Feliz. Sepan Disculpar.

Atte Jjaxxel



25 mar. 2014

La vida es un paso a la vez - Sankh - 36

Capítulo 36:
Ya pasada algunas semanas desde que Amanda había regresado a casa, comenzó las fisioterapias que rápidamente le daban la seguridad de usar sus muletas y caminar más libre por la casa. También comenzó algunos proyectos que había dejado en el trabajo desde la casa y tomando las medidas necesarios estaba disponiendo regresar a la oficina la próxima semana y comenzar a trabajar desde allá, aunque el trabajo iría de la mano con el progreso de su recuperación sentía que necesitaba regresar totalmente y recuperar día con día lo que era su vida. Aunque sin duda muchas cosas habían cambiado, no solo una cicatriz dejada por un accidente al cual sobrevivió; sino también el agradecimiento de una nueva oportunidad la cual quería aprovechar como nunca, la seguridad indudable de tener personas que la quieren y la necesitan en sus vidas y poder, por primera vez en su vida, sentirse repleta porque amaba y era correspondida con la misma intensidad. Lo había comprendido, pudo querer huir de cualquier estúpida manera, pero no podría escapar de la mujer que amaba con todo el corazón.

Desde aquella noche que regresó a casa Cristina dormía en sus brazos y aunque nada bajo aquellas frazadas había ido más allá de unos besos, unas caricias y unos roces, para Amanda era la gloria divina despertar cada mañana a su lado, aunque no podía evitar que todo su cuerpo se estremeciera como hoja al viento con la sola cercanía de Cristina; la verdad sin duda era que estaba muriendo de deseo por ella, pero mientras no se recuperara totalmente debería comportarse irremediablemente.
-      Mandi tu mamá al teléfono. – se acercó Kathy alcanzándole el teléfono.
-      Ya me voy a la Universidad, regresaré un poco tarde porque tengo examen, así que esta noche Cristina y tú tienen la casa para ustedes y hacer fresquerías. – le sonrió mientras caminaba fuera del estudio.
Amanda colocó el teléfono en su oído y logró escuchar. – Mmmm, ¿qué es eso de hacer fresquerías?
Amanda sintió que mucho calor se concentró en su rostro. – Mamá solo son cosas de Kathy, ya sabes…
-      Porqué lo se preguntó hija querida. Espero que no estés haciendo ningún tipo de esfuerzo sobre humano, que eso te retrasaría tu recuperación. – comentó con seriedad Estela.
-      No Mamá, lo estoy haciendo bien, nada de esfuerzos sobre humanos.
-      Ya después tendrás muuuuuchooooooo tiempo de hacerle el amor a Cristina.
-      Mamaaaaaaa, por Dios Santo.
-      Vamos Amanda, tampoco es que no sepa las cosas que hacen dos personas que se gustan, se desean y se aman. Perdóname hija, pero el método es el mismo, aunque la ecuación sea distinta. – afirmó con tono divertido.
Amanda se mantuvo en silencio porque lo cierto es que estaba bastante avergonzada con los comentarios de su mamá.
-      Ese silencio me confirma que debes estar roja de la vergüenza en este preciso momento, eres tan dulce hija. – rio Estela sin parar.
-      Ayy Mami…
-      Ya hija, solo bromeo, si yo soy la más feliz de que hayas encontrado a esa persona por la que has esperado tanto y más feliz aun de que esa persona sea Cristina. Se ven tan hermosas juntas.
-      Gracias Mamá. – respondió Amanda aún sonrojada.
-      ¿Y cómo estás?
-      Estoy muy bien, estoy terminando unos planos para enviarlos mañana con Cristina; eso me hace sentir muy bien y bastante útil.
-      Eso me encanta hija. ¿Hiciste la terapia hoy?
-      Si Mamá, ¿y qué tal tu viaje?
-      Increíble, maravilloso, todo es tan espectacular…
Ya fuera Kathy se había topado con Karina que subía a visitar a Amanda.
-      Hola Kathy.
-      ¿Qué tal Karina? – preguntó Kathy fingiendo amabilidad.
-      ¿Crees que puedo entrar y ver a Amanda?
Kathy se lo pensó unos segundos, pero luego respondió. – Claro, por supuesto. – y la dejó pasar. – Está en el estudio.
-      Gracias por tu amabilidad.
-      Ohhhh no es que desee ser amable contigo, es solo que a pesar de las ganas enormes que pueda tener de estrangularte, no pasaría ni un solo minuto por ti en prisión, así que trato de hacer las cosas correctas.
Karina rio del comentario. – Pues aprecio más tu sinceridad, así que de igual manera gracias.
-      Por nada. – respondió Kathy mientras se alejaba de Karina.
Karina entró a la casa y comenzó su camino hasta el estudio donde encontró a Amanda sentada en el escritorio hablando por teléfono.
Amanda quedó muda y sorprendida por su presencia, pero continuó su conversación con su madre. – Si Mamá, claro que sí. – dio un breve repaso a Karina que llevaba un pantalón muy corto y una camisetilla que no dejaba mucho a la imaginación. Amanda pensó o que iba a la playa o que regresaba de la playa o solo quería andar provocándola, pero muy pronto al encontrar su pícara mirada comprobó que solo la provocaba. – Mamá, ¿crees que puedo llamarte más tarde?...bien…disfruta Mami…también te quiero…si Mamá, claro Mamá, chao.
-      Disculpa, yo encontré a Kathy a la salida y le pedí que me dejara entrar. – se anticipó a comentar Karina.
-      No te preocupes Karina.
-      ¿Cómo estás?, te ves espectacular.
-      Estoy muy bien, ya ves trabajando desde casa un poco. – señalando unos documentos sobre el escritorio.
-      Pues eso me parece increíble, ya estás recuperando rápidamente. Y te ves tan linda como siempre…
Amanda la miró por un rato y le sonrió amablemente. – Gracias Karina, pero siempre me parece que exageras.
-      Nunca lo he hecho. – comentó mientras se acercaba al borde del escritorio.
-      En cambio tú te ves muy bien.
-      ¿Tú crees? – preguntó con una expresión cargada de sensualidad, poniendo sus manos en la cintura y mirando su cuerpo.
-      Claro, siempre lo he pensado.
-      Voy a la playa un rato, me he comprado un traje de baño espectacular…- dijo esto y se levantó la camisa sin ninguna vergüenza mostrando el pequeño pedazo de tela que cubría sus senos.
Amanda abrió los ojos sorprendida de la acción, juntó sus labios mientras movía su cabeza de lado a lado. – Karina no estás ahora en la playa.
-      Sí, pero solo quería mostrártelo.
-      Sí, está muy bonito.
-      ¿Y no te gusta nada más? – la pregunta no se hizo esperar ni la doble intención de Karina.
-      ¿Qué pretendes Karina?
-      Nada solo pregunto si no te agrada la vista, ¿qué mal hay en ello?
-      No, no hay nada mal en ello, lo único malo es la intención con la que se hace. – respondió con seguridad.
-      Bueno, vamos tampoco está mal que pierda cualquier oportunidad de provocarte. – bajó su camisa y se sentó en el escritorio frente a la silla de Amanda.
-      ¿A qué juegas?
-      Juego mi juego Amanda, solo no pierdo oportunidades.
-      No ya veo que no pierdes oportunidad, solo perdiste la oportunidad que era tuya.
Karina la miró con tristeza reconociendo la verdad en sus palabras. – Pero no me rendiré tan fácil.
-      Deberías Karina.
-      ¿Por qué?
-      Porque ya terminó.
-      Sí, pero vale la pena que lo intente, ¿no crees?
-      Karina, no es correcto linda…- dijo con algo de ternura.
-      ¿Me crees linda?
-      Claro que lo eres, eres una mujer muy hermosa.
-      ¿Y ya no te gusto? – dijo mientras se acercaba más a ella.
-      No se trata de eso Karina. 
-      ¿No? – le preguntó mientras tomaba su barbilla con su mano y se acercaba más a sus labios. – Vamos Amanda, sabes que te mueres por besarme, sabes que te sigo gustando como me gustas tú a mí; tú y yo éramos increíbles en la cama y te deseo cada día de mi jodida vida y me maldigo por haber arruinado las cosas.
-      Karina…
La puerta de la casa se abrió y Cristina entró en silencio pensando que Amanda podría estar dormida, pero mientras más se adentraba a la casa escuchaba una tenue voz reconocida que provenía del estudio, caminó lentamente hasta la puerta y vio a Karina muy cerca de los labios de Amanda. Sintió el corazón estallar y se entristeció grandemente, pero más que eso sintió unas ganas locas de entrar y comenzar a patear traseros, puso un pie frente al otro y se detuvo, respiró profundamente y se recostó de la pared del lado de afuera del estudio. La última vez que presenció algo parecido había salido huyendo y no había sido buena idea, esta vez debería tener una mejor opción, permanecer y quizás entrar… ¿cómo era posible que eso estuviese pasando?, trató de calmar sus sentidos y que su corazón hiciese el menor ruido para así poder escuchar su terrible desgracia; pero a pesar de todo sentía que Amanda nunca le había fallado y nunca…
-      Amanda jamás nadie te hará sentir como lo he hecho yo. – se acercó y besó suavemente sus labios. – Cristina jamás te hará sentir esto. – y nuevamente la besó.
-      Tienes razón, Cristina jamás me hará sentir esto. – afirmó Amanda.
-      ¿Ves?
-      Ella sin duda me hace sentir mucho más que esto, me lo hace sentir todo Karina.
-      Vamos Amanda, la niña está buena y es linda y puede sentirse rico probar y estrenar un cuerpo, pero de ahí a que sea más, lo dudo.
-      Si quieres dudarlo lo puedes hacer, pero no se trata de estrenar un rico cuerpo, es que si no hubiese hecho el amor con ella, aun así ella me lo haría sentir todo. Debes entenderlo Karina, estoy enamorada de Cristina…tu y yo terminamos, no tenemos nada, por la razón que sea, se acabó. – terminó Amanda mirándole a los ojos.
Karina se apartó un poco y la miró con una sonrisa cargada de cinismo. – Es bueno saber que Cristina ya estaba metida en tu cama mientras tú y yo estábamos juntas, me salió muy ramerita la niña.
-      No te permitiré que la llamas así o estés hablando de ella como si tuviese algo que ver en la finalización de nuestra relación. Para tu información nunca tuve un acercamiento con Cristina de otro tipo mientras me encontraba compartiendo contigo y si hubiese sido así, ¿qué reclamas?, no puedes exigir lo que tú no diste.
-      No te creo, ¿sabes por qué no te creo?, porque he analizado muchas cosas en el tiempo que fuimos novias, las miradas, las acciones, los comportamientos, te estabas revolcando con ella desde siempre. – dijo con molestia.
-      Cree lo que quieras Karina, pero jamás ni en un solo momento te fui infiel, ni con Cristina ni con nadie más…jamás.
-      Pero siempre hubo esa química, esa llama entre ustedes, siempre te gustó, ¿no es así?
-      Si Karina, ella siempre me encantó, esa es la mejor palabra que lo puede describir, no te mentiré, pero ni en un momento hubo algo entre nosotras hasta ahora.
-      No puedes ni siquiera compararla conmigo, o sea Cristina es tan poca cosa para ti.
-      Es cierto, no puedo, ni quiero compararla contigo, porque ella no eres tú y tú no eres ella; son dos mujeres completamente distintas del cielo a la tierra y sabes, a veces pienso que quien es poca cosa soy yo para ella porque sin dudas ella es mucho más de lo que merezco, es una mujer maravillosa y la amo Karina, por primera vez en mi vida estoy totalmente enamorada, lo siento… - se sinceró y guardó silencio.
-      Bueno puedes amarla a ella y puedes tenerme a mí.
Amanda la miró con incredulidad sorprendida por su propuesta. - Estás completamente loca, cuando tú tienes en tu vida a la persona que satisface todas tus necesidades, tanto físicas, emocionales, como sentimentales, no tienes por qué buscar nada más en ninguna otra persona.
-      Creo que te hace falta un poco de sexo amor y ya verás que bien te sentirás. – se acercó nuevamente a sus labios, pero Amanda movió esta vez el rostro.
Entonces una voz se escuchó desde la puerta. – Buenas tardes damas. – Cristina se detuvo en la entrada con una actitud completamente desafiante, miró a Karina que se había separado de Amanda y luego con seriedad miró a Amanda y le alzó una ceja en señal de disgusto.
Amanda sintió que la tierra se la tragaba de a poco, sintió todo el peso del mundo que la atraía abajo, indudablemente sentía el calor del infierno bajo sus pies; era evidente que estaba muerta y todo fue comprobado por la manera terrorista en que Cristina la miró que fue como si le atravesara un puñal en el corazón.
-      Vaya qué bueno que nos acompañes Cristina. – sonrió Karina.
-      Bueno el gusto no siempre es mío Karina, pero es reconfortante saber que siempre tienes tiempo para apoyar a Amanda en su momento difícil.
-      O por supuesto, ¿cómo no hacerlo?, ella simplemente lo merece y también lo necesita; además de que no hay peor lucha que la que no se hace, sabes que quiero recuperarla Cristina y eso hago siempre que tengo la oportunidad. – terminó con una actitud completamente soberbia.
-      Ohhh sin duda, pero creo que aún no has entendido muy bien la situación aquí, pero bueno creo que no he sido lo demasiado clara o no me tomé la delicadeza de informarte que Amanda y yo tenemos una relación y no de amigas, sino de pareja. Sabes, solo te lo informo para que tengas constancia y así simplemente no veas cada momento que te encuentres con Amanda una oportunidad para… ¿llevártela a la cama?–manifestó tranquilamente Cristina mientras caminaba hasta ella.
Amanda tomó sus muletas y se puso de pie, comenzó a acercarse a ambas mujeres porque sentía bastante tensión en el aire y jamás en su vida había visto a Cristina con esa actitud.
-      Interesante, pero me parece que aquí Amanda también decide si se deja llevar a la cama por mí.
-      Cierto, pero yo no voy a pelear por el amor de una mujer de la cual estoy segura tengo la dicha de ser la dueña de sus sentimientos; así que puedes hacer un millón de tretas malvadas y mal intencionadas y no ganarás absolutamente nada.
-      Eres tan patética Cristina, estoy segura que ganaré. – le sonrió y apartó su vista de ella para posarla en Amanda que estaba justo a su lado.
-      Karina basta, me parece que ya es suficiente, hay cosas que no te permitiré y una de ellas es que te creas con derechos que ya no te corresponden, ya he sido bastante clara contigo y simplemente se acabó; ahora te pido que si eres tan amable te retires. – le pidió encarecidamente Amanda mientras la miraba seriamente.
-      Claro eso puedo hacerlo. – se acercó a Amanda y trató de besarla. Amanda movió su rostro a un lado para evitar el contacto. Karina sonrió mordiéndose sus labios, entonces besó su mejilla y aprovechó para pasar su lengua por ella y se apartó caminando hacia Cristina.
Cristina aún permanecía de pie con las manos cruzadas en su pecho, asqueada con la escenita de antes, miró a Karina al rostro y luego pasó su vista por su cuerpo devolviéndola rápidamente a su rostro sonriéndole con alguna extraña mueca que solo denotaba una  oculta necesidad de que desapareciera de su vista. Aun así detuvo el impulso de decirle algunas otras cosas que sentía que tenía en la garganta y le impedían respirar con tranquilidad, pero más difícil aun fue detener las enormes ganas que tenia de tomarla del cabello  y darle varias cachetadas hasta que se cansara irremediablemente.
-      Adiós linda. - Karina se despidió y caminó hasta salir de la casa.
Cristina cerró sus ojos, puso sus manos en la cintura y tiró su cabeza atrás por unos minutos mientras respiraba profundamente.
Amanda se acercó y suavemente dijo. – Cris…

Cristina devolvió su cabeza a su estado normal y miró a Amanda. – No quiero escucharte ahora Amanda. – le dio la espalda y se alejó. – Ahh y por amor a Dios, ¿podrías hacerme el favor de lavarte la cara?, así quizás quiera escucharte un poco…
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