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actualizando el blog de La Teta Feliz por problemas de tiempo, por mi trabajo. Yo sigo en mi blog personal, y tratando de actualizar La Teta Historia. Pero no La Teta Feliz. Sepan Disculpar.

Atte Jjaxxel



20 feb. 2014

La vida es un paso a la vez - Sankh - 3

Capítulo 3:
La noche anterior Amanda había decidido quedarse en casa y ver unas películas con Cristina, amaba ver películas con su amiga, sobre todo si eran sus películas favoritas “Resident Evil”. Las habían visto mil veces o tal vez mil y una vez, pero no se cansaban de verlas; era una especie de pasión entre ellas. Aunque su discusión con Karina no había pasado desapercibida por su amiga; había podido aguantarse las ganas de llamarle y tratar de arreglar la situación.

Al igual que cada mañana salió de casa al trabajo con Cristina que como trabajan en la misma empresa llegaban juntas. Esa mañana en particular iban muy calladas, el silencio reinó el viaje hasta que Cristina dijo algo.
-      ¿La llamaste?
-      No.
-      ¿Te llamó?
-      No.
-      ¿La llamarás?
-      No.
-      Si claro, siempre caes. – dijo Cristina como reproche.
Amanda la miró y luego devolvió su vista al volante. - ¿Lo crees?
-      ¿Si creo que le llamarás o si creo que siempre caes?
-      Las dos.
-      Las dos. – repitió Cristina.
Amanda suspiró y permaneció en silencio. Era cierto lo que decía Cristina siempre sucumbía a Karina. Era un maldito círculo vicioso donde aunque ella no cometiera el error debía simplemente pagar por él y sentirse mal por ello. Solo quería que Karina fuese más romántica, más detallista, más amorosa, más dedicada, más delicada con ella. Que no todo fuese sexo salvaje y lujurioso; si, estaba bien, pero, ¿y lo demás?, esa parte donde se funden dos, no solo dos cuerpos, sino dos almas al hacer el amor, ese contacto de pura intimidad que no se comparte con todo el mundo. Ese segundo donde puedes escuchar el latido de su corazón, ese momento donde sientes gemir sus sentidos, ese instante donde dos se convierten en una. Muchas veces pensaba en eso, pero unas tantas otras simplemente se convencía de disfrutar de lo que tenía y quizás lo demás llegaría después; mucho después. – No la llamaré – al fin dijo.
-      Sabes Mandi, a mí no me interesa tanto el que la llames, te llame, se llamen; lo que me interesa eres tú. Lo único que me importa es que tú estés bien y que seas feliz. ¿Lo eres? ¿Eres feliz? ¿Es ella la persona que te llena en todos los aspectos de tu vida, es ella acaso la mujer con la que sueñas, es la mujer con la que deseas envejecer, es ella la mujer que deseas para tu eternidad, es ella quien te hace sentirlo todo? –calló Cristina y apartó su mirada de Amanda.
Amanda solo alcanzó a titubear. – Yo…es que yo… - y se hizo la pregunta en su mente ¿Era feliz? ¿Era Karina esa mujer que la hacía feliz? ¿La que la llenaba?
-      Mandi, no tienes que responder, solo quiero que estés segura, solo deseo que encuentres la persona que te haga feliz como solo tu mereces.No pretendo decirte que hacer o que no hacer con tu vida porque para eso es tu vida para que seas tú quien decida en ella, pero seamos honestas Mandi, has estado con Karina los últimos 9 meses y les hace falta un no sé qué, con uno se cuánto, un no sé porque, y no sé qué demonios, pero algo se pierde en la ecuación
Karina-Amanda. – miró a Amanda y con voz dulce le dijo – Mandi, me puedes gritar y decirme que no me meta en tus cosas, pero en esto simplemente no puedo quedarme mirando como mera espectadora. Me importas demasiado como para no hacer o decir nada, pero me importas demasiado más como para si me lo pides, callarme la boca y no decir nada. - Cristina no podía evitarlo, algo tenía que decir…aunque no lo dijera todo.
Amanda era una fina experta en mantener silencio cuando apenas no sabía que decir, pero lo que si sabía era que Cristina tenía razón en todas y cada una de las palabras que decía. No le molestaba que le dijera, lo que le molestaba era estar en esta situación y todo lo que traía a su alrededor. Era evidente que tenía que tener una buena conversación con Karina y ver la manera de corregir lo que estaba mal. Por ahora eso debía esperar un poco, ya que habían llegado al trabajo y el deber llamaba.
Bajaron del auto, entraron al edificio saludando a Norma en el recibidor.
-      Buenos días hermosas niñas, ¿Cómo están el día de hoy? – le sonrió Norma.
-      Buenos días Norma. – respondieron al unísono y continuaron su camino al ascensor.
Dentro del ascensor no hubo ni una palabra, solo silencio entre las amigas. Se abrieron las puertas en el octavo piso y cada una se dirigió a sus respectivas áreas de trabajo; una a la derecha y otra a la izquierda. Cristina caminó por el pasillo en dirección opuesta a su amiga mientras Amanda en medio del pasillo se detuvo y volteó a ver a Cristina que se perdía en las oficinas, sonrió al verla perderse, ladeó su cabeza y reanudó su camino a su oficina. Una vez ahí sonó su celular y respondió.
-      ¿Sí?
-      Oye puchunguita, ¿cómo estás? – dijo Kathy del otro lado.
-      Muy bien Kat y ¿tu cómo estás? ¿Qué tal tu cita idílica?, anoche llegaste muy tarde y en la mañana ya habías salido; así que no me encontré contigo.
-      Ay no se amiga, no creo que pueda vivir así mirando que te toqueteen, manoseen y saboreen a tu chico. Incluso sentirte la tipa más odiada del club solo por andar con él. Es una vida muy sacrificada para mí. – dijo esto con tono dramático.
-      Que mal, ya me estaba haciendo a la idea de entrar a ver stripper con pase VIP.
-      Es increíble lo insensible que eres, yo aquí sufriendo decepcionada por un amor imposible de llevar y tu pensando en entradas gratis, no tú sí que eres interesada.
-      Ohhh lo siento, no sabía que este asunto estriptico te afectara tanto.
-      Ahhh no querida para nada, siempre se debe sacar provecho de las situaciones. Así que sabes que como Cris cumple años pensé en llevarla al club…
-      ¿Con stripper? – casi gritó Amanda.
-      No tontita, si hacemos eso nos matará a las dos. En el mismo club, hay un área más íntima como para actividades, con música; con un ambiente muy agradable. Y por supuesto logré separarlo, así que podríamos pasar un rato por ahí y hacerle pasar un lindo día a Crisita.
-      Me parece perfecto, eres muy brillante niña.- le dijo sonriendo Amanda.
-      Ya ves que puedo hacer buenos negocios de una decepción.
-      No ya veo que eres toda una experta.
-      Ya ves. No sea malita con Cris esta semana, trátala bonito y no se peleen por tontos y estúpidos papeles que al final se van a la basura.
-      Pero siempre la trato lindo.
-      Si ya se, hasta que te dice que esa columna debe dejar de ser estética para ser funcional.
Amanda no pudo contener la risa del comentario, porque eran las discusiones habituales de ellas en el trabajo. – Pero si se la vive haciéndome eso.
-      Si tú, la más sufrida sin duda.
-      La verdad que sí, pero amo discutir con ella y que al final podamos llegar a una solución funcionalmente estética y ambas estar felices.
-      Bah, ustedes se entienden par de locas. Bueno nena ya te voy dejando que iré tras mi profesora de diseño y ver si logro que me dé una oportunidad en mi último trabajo, así tenga que bailarle sobre el escritorio con lo poco que aprendí en el club.
-      Estás loca.
-      Oye, te gustaría la profe, es linda, bueno creo que es atractiva, tiene bembes de Angelina Jolie y trasero de Jlo, eso dicen mis amigos, claro está. Caería bien contigo, además está el hecho de que seré la mejor calificación de su clase si tú le das algo de lo tuyo.
Mientras Amanda escuchaba a Kathy, sonreía y movía su cabeza de un lado a otro porque era tan normal que hiciese esto, con su profesora, con su doctora, con la chica de la tienda de la esquina, con su tía; así que solo la divertía con todo.
-      ¿Algo de lo mío? – preguntó divertida.
-      Si algo de tu sabor negra. Ya dejo que trabajes puchunguita. Te veo en la tarde.
-      Chao Kat, suerte con tu profe. – rio Amanda y cortó la llamada.
Amanda se fue a sumir en sus planos, papeles y diseños, las horas pasan rápido cuando se tiene trabajo y más si el trabajo es uno que se ame hacer. Tomó un minuto de su concentración y subió su cabeza para encontrarse con dos fotos en una repisa en la pared, en una se encontraba con su mamá, sus dos hermanas y su hermano; no podía dejar de sonreír con dulzura al verla. Su familia sin dudas era lo más importante para ella, a pesar de que estuviese lejos; por ahora, siempre procuraba pasar tiempo con ellos y visitarlos cuantas veces podía. Su mamá era su inspiración, su roca, su ejemplo a seguir, levantó una familia sola cuando su padre falleció en un accidente de auto luego que regresaba de un viaje de trabajo. Ha sido el momento más difícil de su vida, perder a su padre cuando tenía 15 años; aun lo extraña y desearía tanto que estuviese con ellos, que se sintiese orgulloso de todos sus hijos. Su madre se ganaba por mucho el premio de la mejor madre del mundo, porque había sido padre y madre para ellos y tanto ella como sus hermanos valoraban grandemente esa entrega de su madre. Y aunque ella para muchos era la hija desviada, para su madre era su gran orgullo y había recibido su apoyo incondicional.
En la otra foto estaba con Kathy y Cristina, esas dos niñas que adoraba tanto y que en definitiva sin ellas no sería igual. Ellas le daban ese balance que necesitaba en la vida, las que la hacían reír como loca y las que muchas veces han secado sus lágrimas. Las incondicionales y a las que por nada perdería o alejaría de su vida. Mirando la foto recordó las palabras de Cristina en la mañana y pensó que jamás había respondido nada a sus palabras. Resolvió ponerse de pie y caminó hacia el otro lado del piso a la oficina deCristina. Se detuvo en la puerta y la miró por unos segundos; estaba de espalda frente al ventanal hablando por teléfono sobre unas vigas, hormigón y mucho polvo. Sonrió al escucharla porque si para ella la arquitectura era una pasión, para Cristina la ingeniería era una religión; amaba su trabajo y se lo vivía día con día.
Le encantaba eso, era quizás una de las muchas cosas que le encantaban de ella. Entró a la oficina sin hacer ruido, llegó al escritorio, tomó un papel y un marcador y escribió algo en él. Lo dejó con sumo cuidado en el mismo lugar y se retiró sin que Cristina le viera, solo la alcanzó a ver cuándo terminó su llamada y vio la espalda de Amanda salir por la puerta. Su rostro se llenó de confusión, devolvió el teléfono a su lugar y miró el papel en el escritorio que leía, “Gracias, eres y serás siempre la mejor…Te quiero <3”. Cristina sonrió observando las palabras escritas en ese sencillo papel, pero que tenían tanto significado para ella, con eso le bastaba. Unos pensamientos la asaltaron e invadieron su ser; los apartó en seguida… tenía mucho trabajo que terminar.
Más tarde a la hora de salir ese día caminó a la oficina de Amanda para encontrarse con Karina junto a ella y Amanda tomaba sus cosas para ya partir.
-      Hola Cristina, que gusto verte. – le dijo Karina.
-      Hola, lo mismo digo Karina. – respondióapenasmirándola.
-      Cris, saldré con Karina y ella me llevará a la casa, te llevas mi auto, ¿sí? – le dijo Amanda.
-      Por supuesto, no hay problema.
Amanda tomó sus cosas, se acercó a Cristina, se quedó parada frente a ella y le dijo en voz baja como un secreto entre ellas. – Gracias. – la miró a los ojos, se inclinó,besó su mejilla y le susurró al oído. – Te quiero. – entonces se dispuso a salir de la oficina junto a Karina.
Mientras salían las tres, Karina y Amanda se adelantaron, Karina volteó su mirada a Cristina, la miró completa, le sonrió pícaramente y le murmuró. – Adiós.

Y así Cristina vio salir a su amiga junto a la oxigenada, que en realidad no era oxigenada, pero a Kathy le encantaba llamarla así y por pura amistad Cristina la llamaba así también. Ese día Cristina llegó a una conclusión; mataría a Karina…bueno no matarla de la acción asesinar sino de… ¿acaso había otra forma de ver el verbo matar?, bueno lo cierto era que pensaba que no le gustaba mucho Karina, ahora estaba segura que no la soportaba. Cristina suspiró y se dijo en voz baja, ‘Maldita oxigenada’, y continuó su camino hasta fuera del edificio. 
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