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Atte Jjaxxel



28 sept. 2013

No me olvides - Sombra234 - 8

Capítulo 8

ESPERANZAS

El más terrible de los sentimientos, es el sentimiento de tener la esperanza perdida.
Federico García Lorca

Hernán caminaba dando saltos hacia la facultad de medicina, esperaba encontrarse a su novia por allí ya que necesitaba un favor de ella, saludo a un par de chicas con encanto antes de ver a unos no muy agradables conocidos a pasos de distancia e incomodarse en el acto. Desde chico había tenido ciertos problemas con determinados vicios que cada tanto le traían aquellos líos… pero con Stefani de su lado, ya no le preocupaban tanto.

Karina examinaba el cadáver delante de ella con indiferencia mirando la hora cada tanto, el día había pasado sorprendentemente rápido y su jornada laboral estaba por extinguirse, miro con desinterés aquel cuerpo empezando a escribir los últimos pormenores en su informe, la vida humana consideraba ella era algo tan efímero…. Cubrió el cuerpo con la sábana blanca girándose con calma.
Sus pensamientos en ese momento estaban orientados hacia aquella exquisita jovencita que tenía su interés en pleno, tan joven y se negaba a vivir, le parecía algo tan fuera de lo normal que alguien de la edad de aquella joven se negara a disfrutar los placeres de la vida. Aquella chica parecía tener la fuerza interna de un enorme volcán contenida en su interior, una mente sagaz, un intelecto exquisito y una sensualidad natural. Y sin embargo se limitaba por algo llamado amor, amistad y bondad, rio quedamente mirando los cadáveres a su alrededor, la mayoría de esas personas habían tenido eso y ¿Les había servido de algo?, al final acabaron muertos, quizás solos y sin saber realmente lo que era vivir…
Ella no permitiría que Andrea continuara sufriendo por un amor no correspondido, velando por amigas que no le valoraban, desperdiciando sus capacidades y pasiones, le enseñaría a celebrar la vida, a disfrutar cada placer que le regalara, claro cada uno lo disfrutaría con ella rio quedamente porque obviamente primero le enseñaría a disfrutar adecuadamente a su cuerpo.
Stefani termino su oración mirando fijamente el crucifijo delante de ella mientras su mano derecha escondía de nuevo entre sus ropas aquel hermoso rosario de oro herencia de su madre, sentía una intranquilidad creciente dentro de ella y esa iglesia le llenaba de paz. Su formación en el sentido espiritual había sido muy rica gracias a su abuela, padre y madre, era a fin de cuentas lo que le había llevado a ella y su hermano a tener fortaleza cuando su familia entera desapareció en un atentado durante un viaje de negocios de su padre.
Recordaba tener nueve años y estar en aquella iglesia rezando cuando su hermano de dieciséis se había arrodillado a su lado con lágrimas en los ojos, no tuvo que preguntar nada en el alma sentía la intensidad de la pérdida; ¿Por qué? Un apellido prestigioso, una enorme fortuna, y un mal movimiento de  negocios por parte de su padre, un apoyo a quien no debía ser apoyado… demasiada bondad, eso había dicho el oficial de policía cuando ella estaba sentada en la mansión al lado de su hermano, ser muy bueno y bondadoso le había costado la vida a su padres fue cuando su hermano se levanto con decisión a su lado “Entonces nosotros seremos igual de buenos con la ayuda de Dios” , lo miro como si fuera su héroe aquel día y aun seguía siéndolo porque en todo discurso, regaño o conversación que su hermano le dirigía el amor reinaba en cada palabra.
Se encamino hacia la salida cada uno de sus pasos reflejaba seguridad, todo su dolor e intranquilidad había desaparecido luego de una mañana de oración que le permitió calmar sus inquietudes, se detuvo en la salida mirando de izquierda a derecha, aunque nunca los veía podía sentir los ojos fijos de sus guardianes clavados en ella, bajo las escaleras a paso firme y sin temor alguno.  Tenía sus próximos movimientos estructurados en su mente, cada uno de aquel día desde esa mañana que aquellas dos bofetadas habían sido descargadas en su cara.
De los tres golpes que le dio Andrea aquella mañana esas dos últimas habían sido las más dolorosas, porque pudo sentir en ellas todo el dolor que su mejor amiga llevaba dentro había sido descuidada, no había velado por ella como debía aun cuando Andrea le había cuidado siempre, sonrió con algo de tristeza estuvo siendo egoísta mucho tiempo y eso no era adecuado, se había dejando distraer por sus preocupaciones, desatendiendo las de las personas que amaba… había pedido perdón y ahora debía resolver aquello, “uno no podía ser feliz causándole daño a los demás, por la simple razón que sería la muestra clara que tal felicidad no existía siendo nada más un espejo para ocultar la propia pena” repitió la ultima enseñanza de su madre mientras veía fugazmente el cielo gris del todo.
Si no aceptaban sus disculpas era por la razón evidente de que no sabía porque las pedía, ya se había despejado adecuadamente teniendo una vaga idea de ello, pero necesitaba conversar con Herendira con tranquilidad de aquello para organizar debidamente la disculpa que daría, con una razón firme para la misma, con todo su cariño y claro que si no se la aceptaban insistiría sin dar un paso atrás porque un del Valle nunca se retiraba, y ella no se permitiría perder a un ser querido, por una tontería porque bien sabía ella lo horrible de una pérdida real.
Virginia detuvo sus pasos al lado de su amiga de toda la vida que estaba respondiendo un llamado en su radio, por la voz que resonaba podía identificar a uno de los hermanos de Vanessa haciendo alguna broma antes de cortar del todo la comunicación. Observo los ojos negros centrarse del todo en ella y sonrió con malicia notando la expresión de la cara cambiar- ¿Cómo has estado tu día?
-Maravilloso- vio la enorme sonrisa formarse antes de que el rostro enfocara de nuevo la avenida.
-Debe serlo cuando te estrenas de pedófila ¿o no?- dejo escapar en tono divertido sintiendo la mirada asesina sobre ella.
-Deja de decir taradeses- miró sonriendo la seriedad que se acababa de formar en el rostro de su mejor amiga
-Entonces es mayor de edad-  escuchando el suave carraspeo-  ya veo, eso no te quita lo asaltacunas.
-No tengo nada con ella, simplemente conversamos es todo_ vio el rostro fijo al frente sin enfocarla en ningún momento.
-No quiero ser mala contigo, simplemente quiero que seas consiente- dejo escapar con seriedad -ella es una paleta de helado…- dijo suavemente  -es pequeña, liviana y recién sacadita al mercado, de esas inocentadas que compran todos porque es riquísimo comérselas- dejo escapar con tranquilidad.
-¿Y qué tiene que ver el helado conmigo?- noto como la boina ocultaba los ojos oscuros.
-Tú vendrías a ser un helado de - ladeo la cabeza con seriedad - de…
-De colección, esos de sabor único e inigualable que no puedes probar una sola vez porque creando adicción- Virginia escucho el tono engreído y bufo pidiendo paciencia al universo.
-Ibas a decir un helado de medio galón-  seria -para ver si tu cabecita que al parecer esa niña está dejando hueca hace la comparación.
-Tu comparación es inútil-  Vanessa seria - y la prueba clara de que no me interesa la niña, porque si ella es una paleta y yo un helado de medio galón seria canibalismo.
-¡Ah! no es que tu eres uno de chocolate y ella uno de vainilla y serían la combinación perfecta- dejo escapar en tono de burla -y querida no me digas que no te quieres mezclar porque desde el sitio de donde yo lo veo, si lo deseas.
-Ella es una niña y yo una guardiana de la ley y el orden- Vanessa se situó al lado de Virginia con seriedad -nunca y métetelo en la cabeza, he pensado siquiera en tener algo con ella.
-Sí, se te ha pasado- Virginia se giro encarándola -te conozco casi desde que tomamos biberón y quieres comerte a la paletita- levanto las manos con algo de desesperación -te encanta esa niña, te gusta se te nota por como la miras.
-Lo único que miro es a mi mejor amiga hablando incoherencias durante mi horario laboral- Virginia la miro con sorpresa - ¿Desconfías de mi buen juicio?
-Para nada, es a tu buen juicio a lo que temo-  agregó enfadada - temo que tu buen juicio te haga detenerte de hacer la combinación perfecta de la vainilla y el chocolate- respiro profundo -temo no ver más la mirada que te genera esa chica por una tontería como que ella es una paleta y tu un helado de medio galón… temo no verte feliz…
-Yo temo que no te entiendo- Virginia levanto la mano dando un fuerte golpe al hombro -ya entendí Virginia, pero yo soy feliz y ella no me interesa de esa manera- repitió suavemente.
-Bien- Virginia sonrió con travesura - digo porque seguramente, no soportarías su ritmo de vida, las chicas de hoy son muy diferentes, y ella deber hueca, superficial y de esas chicas que viven de la…
-¡ELLA NO ES ASÍ!- la sonrisa de Virginia se ensancho aun más al ver la molestia en los ojos negros que le enfocaban.
-Perdón por insultar a tu futura esposa- canturreo ingresando en la tienda antes de estallar en carcajadas, dejando a una Vanessa con la mano en la cara fuera, para ella aquello no era más que un juego divertido, si su amiga no quería aceptar que aquella chica le gustaba solo le daba más armas a ella para divertirse a morir…
Herendira miraba fijamente a su padre delante de ella, aquel hombre parecía empeñado en fastidiar su alegría sin duda alguna. Elegantemente vestido, con esa sonrisa altanera e invadiendo el sofá de su departamento cuán grande era, mientras le miraba fijamente. No era que ella no amara a su padre es que se habían dejado de entender muchos años atrás cuando él empezó a denominar todo en su vida con dinero y elegir cada movimiento de acuerdo a lo benéfico para el bolsillo familiar de ello o no.
Aquel hombre que en un tiempo había sido el más cariñoso del mundo con ella cambio notablemente luego de que su madre decidiera dejarlos a ella, a sus hermanos y a él solos, para escaparse con su profesor de arte. Luego de eso su padre había cambiado completamente convirtiéndose en un lobo financiero con el único fin de en sus propias palabras “asegurar el futuro de cada uno de sus hijos”, su hermana y hermano mayor no tuvieron problemas con ello, cada uno estaba a punto de graduarse de dos carreras diferentes y con novios que ciertamente eran de familias respetables que harían crecer las empresas familiares.
Pero ella…. Ella solo era una niña en ese entonces, ella no sabía nada que no fueran osos, juguetes y cocina porque a su madre le encantaba enseñarle a cocinar, para que de pronto por la decisión de la “loca esa” como le llamaba cariñosamente, le quitaran todos sus juguetes, peluches y recetas de cocina, sustituyéndolas por clases de idiomas, de modales y economía, artes bueno esa por claras razones la obvio su padre.
Paso de que su vida y decisiones fueran suyas a seguir las de otro como un borrego a su pastor, sin protestar y rezando diariamente para no acabar en el asador, sin embargo su padre al parecer estaba dispuesto a sacrificarla con tal de darle estabilidad y tranquilidad, claro de paso obteniendo el algo. El discurso que le daba mientras se acomodaba tanto la corbata tenía que ver con el hijo de un amigo suyo, de su interés en ella, de sus gustos parecidos y del buen partido que constituía.
Mientras le miraba organizar su futuro se preguntaba ¿Cuándo ese hombre se había vuelto un desconocido? Si realmente su padre sabía algo de ella, negó con la cabeza dejando de mirarlo para continuar su larga lista de requerimientos que culminaba con una salida el sábado, lo miro con incomodidad sin negarse a nada de lo que le decía, le veía poco caso. Saldría con el chico fingiendo interés y luego se olvidaría del asunto, para que él siguiera feliz.
-Entonces vendrá por ti el viernes a las 8 p.m.- le  el hombre por lo que le miro fijamente unos instantes.
-Papá- le llamo divertida -a esa hora estoy en la universidad- rió quedamente al ver la cara de confusión.
-¿En serio?- le vio llevarse la mano al mentón con incomodidad.
-Tú mismo escogiste mi horario- le miro con seriedad  - afirmabas que de esa forma no me iría de parranda.
-¿Puedes faltar a esa clase?-  con autoridad.
-Es química papá y el cuatrimestre esta por culminar- Herendira se giro hacia la ventana -no quiero dejar una mala impresión.
-Bueno entonces estableceré otro día para la fecha y te mandare un mensaje al celular- la chica asintió suavemente antes de escuchar a su padre levantarse de su sillón -tengo cosas que atender, pasa una buena tarde-  escucho la puerta abrirse antes que el hombre soltara una exclamación -¿Pero Señorita de Valle que le sucedió a su rostro?- se giro para ver a Stefani en el pasillo mirando a su padre, le divertía el respeto con que este le hablaba pero lo suponía natural en su padre, después de todo la familia del Valle era de las más acaudaladas del mundo.
-No debe usted preocuparse Señor Villafiel- aquello también le sorprendía, su amiga que parecía distraída, ida y a veces hasta fuera de lugar, en situaciones así realizaba un derroche de elegancia incomparable  -he tenido una desavenencia que espero resolver a la brevedad posible.
-Comprendo- el hombre giro a mirarla sonriente, en ese momento Herendira pensó que a su padre no le importaría que amara a una mujer, siempre y cuando esa mujer fuera Stefani del Valle, sonrió divertida -me retiro pásenla bien jovencitas.
-Que el resto del día le sea benéfico Señor Villafiel- notó a Stefani despedirse con elegancia antes de enfocarla unos instantes  notando en ese breve espacio el rojo intenso en las mejillas - Andrea me golpeo- le dijo quedamente -está muy enfadada contigo y conmigo.
Herendira se giro de nuevo hacia la ventana para ver la ciudad con preocupación, la verdad sentía que Andrea había tenido una paciencia apocalíptica con ambas, recordaba claramente las conversaciones que habían tenido con ella sobre que no debía permitir a su padre manejar su vida. Dio un suspiro pesado encaminándose a la cocina para regresar con compresas de hielo para las mejillas de Stefani.
-Hernán- la miro con sorpresa al escuchar la voz seria permanecer y no se sustituida por la relajada y payasa que usaba usualmente - por eso está enfadada, porque a pesar de que me ha sido infiel sigo regresando con él, a pesar de que me lastima vuelvo con él,  y ella siempre acababa abrazándome para hacer sentir mejor-  suspirando mientras ella asentía levemente.
Stefani dejo el sillón enfocando ella la ventana en esta ocasión, Herendira tenía clara que su amiga por ser una Del Valle era más de lo que aparentaba, aunque no tenía un sondeo de que tanto y en momento así le confundía y sorprendía realmente.
-Conmigo es que le dije que amaba a alguien, me enamore a primera vista-   sonrojándose violentamente al sentir los ojos claros situados sobre ella- Andrea se lo tomo muy mal, es otra chica- termino por admitir.
-¿Por qué amas a otra mujer?- notó aquel gesto profundo y concentrado, se diría hasta decepcionado.
-No- se corrigió en el acto -creo que se enfado porque me enamore…
-Y se supone que la distraída soy yo- Herendira la miro con sorpresa aquellos tonos profundos y maduros en la voz de Stefani de verdad la descolocaban - Quizás este enamorada de ti…
-Eso no lo pensé- miro a Stefani caminar con total elegancia por su departamento, como si al hacerlo pensara profundamente - Deja de hacer eso- le dijo suavemente.
-¿El qué?-  extrañada.
-Te comportas como una dama de sociedad, seria y madura y puede ser bastante confuso-  llevándose las manos a la cabeza- Espero que no esté enamorada de mí, porque entonces de verdad voy a perder su amistad.
-Andrea es muy madura- vio como la rubia respiraba profundo pero aquella madurez no se iba con nada -así que esperemos lo pueda manejar ¿Sabes donde tiene tocada?
-Mañana con su banda- respondió Herendira -tengo la dirección del bar ¿Quieres ir?- vio como asentían suavemente  -capaz que me deja la cara peor que a ti…
-No te preocupes, si veo que te quiere golpear me trago yo sus golpes-  quedamente - mi último problema con Hernán creo que fue lo que la hizo estallar contra ti- agregó -además Herendira no es tan malo que alguien como Andrea te ame, aunque es una pena que tu ames a alguien más.
-Sí-  la joven recordando cada gesto cariñoso de su amiga - es una pena…. Porque con ella sería tan fácil…
Andrea se giro a ver a Karina que jugueteaba divertida con un mechón de su cabello mientras ella tocaba el piano en su departamento, la noche había caído ya hacia un rato  y ella practicaba algunas canciones de la tocada del día siguiente, hizo una pausa respirando profundo unos instantes - La música de un piano es tan hermosa que bien debería ser escuchada por todos los oídos- ladeo la cabeza a su derecha para enfocar aquella mirada oscura y profunda que le regalaban - sería ideal que las manos de la pianista pudieran ser experimentadas por igual… al ser consientes de los sentimientos que expresan - desvió el rostro dirigiéndolo de nuevo al piano para juguetear con sus teclas creando una suave melodía antes de sentir el peso de la cabeza de Karina en su hombro, cerró los ojos dejándose llevar por las delicadas notas creando de a pocos y de la nada una melodía algo melancólica y a la vez alegre - Sin duda - le escucho decir por lo que abrió los ojos de nuevo - acabaríamos diciendo quien pudiera ser tecla para recibir tales emociones - sonrió fugazmente mientras continuaba tocando.
-Y sin embargo yo solo quiero que una persona escuche el llanto de mi piano- dejo escapar quedamente -pero a ella mi piano no le puede alcanzar.
La suave música empezó a envolver el lugar por completo mientras la fuerza impresa en las teclas aumentaba y disminuía de acuerdo al mandato del corazón de quien lo tocaba, para Karina fue inevitable no dejarse envolver por lo profundo de aquella melodía y lo sincero del sentimiento que expresaba, estaba sonriendo recostada en aquel hombro, por ese momento mágico en el limbo del tiempo que le regalaban, escuchaba las notas ir y venir como una caricia que le llamaba a perderse a sí misma en aquel sentimiento…. ¿Cómo era posible ignorar aquello?, abrió los ojos enfocando el rostro de su acompañante que derramaba suaves lágrimas, las manos continuaban moviéndose entre sentimientos alegres y tristes… tal cual como un amor no correspondido, amenazando con morir para resurgir con fuerza y melancolía en medio de aquella suave melodía.
-Niña boba- dejo escapar con suavidad antes de regresar a su posición sobre aquel hombro - nadie merece tu hermoso corazón, el merece ser libre-  quedamente mientras el piano seguía declarando su tristeza sin cesar, su fugaz alegría y su imperecedera esperanza…
Karina suspiro quedamente al escuchar la lluvia en el exterior hacer acto de presencia, parecía que aquel elemento estaba dispuesto a hacer compañía a aquel piano en esa noche, acaricio los cabellos castaños apartándolos con suavidad, para ver el cuello níveo besándolo con devoción y sin ser rechazada en ese instante -Que oportuna- enfoco el rostro creyendo que le hablaban - la lluvia… conmigo siempre es tan oportuna - sonrió quedamente al escuchar a la melodía finalmente empezar a morir.
-Deberías obligarla a escuchar tu piano - le  quedamente.
-El amor no es algo que se imponga - le declararon empezando a disminuir el volumen de la melodía haciéndola agonizar.
-Pero si debe ser declarado aunque sea buscando olvidarlo - volvió a besar el cuello con suavidad.
-Si lo declaro creo que…. Que… - noto como el tecleo del piano cambiaba de golpe creando una melodía más agresiva, se aparto del hombro sorprendida ante la agresividad que despedía la canción, las manos se movían sobre el piano con ira de un lugar a otro, dejando salir la rabia y la frustración de golpe, vio los labios suavemente moverse “yo era muy feliz pero te encontré” escucho la caída casi maniaca de las notas antes de que regresaran a la melodía de nuevo, escapando con rabia una y otra vez… sin duda aquella chica era una artista nata.

-Serás libre- le musito quedamente -libre para vivir como desees… para disfrutar hasta el último de los placeres que la vida te regala.
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5 comentarios:

  1. Gracias, gracias, gracias!!!! Excelente este capitulo. Sos genial! Gaby Arg

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  2. MUY BONITO CAPITULO ME ENCANTA LEERLOS FELICIDADES ATTEN LIS DESDE VZLA

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  3. Eres una encantadora de lectores!!! Creo que podría ir hacia cualquier lugar que decidas narrar...lo mejor de todo es que siento cada una de las emociones que llenan tu historia.

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  4. Muy buen capitulo karina es una persona muy suspicaz para ganarse a andrea...

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  5. Mil gracias por compartir la historia, hacia tiempo que no leia algo que me gustara.

    Makeys.

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