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actualizando el blog de La Teta Feliz por problemas de tiempo, por mi trabajo. Yo sigo en mi blog personal, y tratando de actualizar La Teta Historia. Pero no La Teta Feliz. Sepan Disculpar.

Atte Jjaxxel



29 mar. 2014

La vida es un paso a la vez - Sankh - 40

Capítulo 40:
Cristina simplemente no había dicho absolutamente nada sobre el tema antes mencionado, solo se dedicó a conducir y a platicar de otros asuntos. En algún punto del camino Cristina se detuvo a un lado de la carretera y le entregó un antifaz a Amanda – Ahora cariño ponte esto por un tiempo.
Amanda la miró con gran confusión. – ¿Me llevas a un carnaval?

-      Ammm no, solo póntelo ya, por favor. – le dijo un poco molesta.
-      No me pondré esto. – mirando el antifaz con disgusto.
-      ¿Y ahora qué? ¿Por qué no te lo pondrás?
-      Porque se me corre el maquillaje.
Cristina no daba fe a lo que escuchaba y la miró con el ceño fruncido.
Amanda no pudo sino reír al ver la expresión en el rostro de Cristina – Es broma cariño. – tomó el antifaz de sus manos y se lo colocó con cuidado quedando en completa oscuridad.
-      Bueno ya, ¿satisfecha?
-      Sí. – sonrió Cristina poniendo en marcha nuevamente el auto.
-      ¿Y ahora qué?
-      Solo disfruta el viaje amor mío.
Amanda aún estaba confundida, se sentía secuestrada, pero era increíblemente fascinante ser secuestrada por Cristina, así que simplemente se puso cómoda y disfrutó del momento lleno de misterio.
En algún momento, que no estaba muy segura cuanto porque había perdido la noción del tiempo, percibió que el auto se detuvo, Cristina descendió del mismo para dar la vuelta, abrió la puerta y la tomó de una de sus manos invitándola a salir del auto. – Llegamos cariño.
-      ¿A dónde? – preguntó Amanda mientras trataba de quitarse el antifaz.
Cristina rápidamente se lo impidió manteniéndolo en su lugar. - ¿A caso te dije que te lo quitaras?
-      No. – respondió con resignación.
-      ¿Entonces?
-      Ya pues, perdón.
Cristina sonrió de la expresión de Amanda, la tomó de la cintura con una mano y con la otra la sostenía de su mano dirigiéndola hasta llegar dentro de la casa, una vez dentro se colocó por la parte posterior y le quitó el antifaz descubriéndole los ojos.
Amanda abrió los ojos y cuando pudo acostumbrar su vista al lugar, se encontró con la sorpresa de una mesa preparada con una suculenta cena y el lugar decorado con velas y pétalos de rosas, pero no solo era el hecho de la hermosa sorpresa que significaba la cena y todo lo demás; era el genuino hecho de que el lugar donde se encontraba era en la casa de playa de la familia. Cuando era niña cada año en vacaciones sus hermanos y ella iban a la casa con sus padres y pasaban siempre las mejores vacaciones; una vez que su padre falleció fue una práctica un poco dolorosa que solo realizaron algunas otras veces. Amanda amaba ese lugar, era hermoso y paradisíaco y llevaba en su corazón los mejores recuerdos de su vida; ya hacía unos 7 años que no visitaba la casa, era demasiado para ella poder regresar a ese lugar que era muy especial para ella.
Con una visible emoción miró a Cristina que se había parado a su lado. - ¿Pero cómo?…esto es…ohhh Dios esto es demasiado…Cris… ¿cómo es que…?
-      Feliz cumpleaños cielo. – la miró Cristina con una gran sonrisa y satisfecha de la reacción de Amanda con la sorpresa. Estaba segura que le encantaría, pero no sabía que sería tan increíble sentir toda la emoción que demostraba.
-      Pero, ¿cómo hiciste esto?
-      Digamos que tuve un poco de ayuda.
Amanda sonrió moviendo su cabeza de un lado a otro. – Supongo que los ayudantes de santa, ¿no?
-      Aja.
Amanda la miró profundamente a los ojos y se abrazó a ella tratando que con ese abrazo Cristina pudiese sentir lo feliz, agradecida, sorprendida y emocionada que se encontraba en ese instante. – Gracias. – le susurró a su oído, mientras sin separarse del abrazo miró su rostro por algunos segundos – Cualquier sueño que haya tenido, ahora es una realidad contigo a mi lado, eres mi mejor regalo.
Cristina respiró profundamente y acercó sus labios a los de Amanda y los besó rápidamente. –Yo todavía sueño algunas cosas. – le susurró mientras mordía su labio inferior de una manera muy sensual.
Amanda tuvo que esforzarse mucho para mantener la calma y no enloquecer en el instante de observar tal acción. - ¿A si?
-      Sí. – le sonrió–pero ahora esta cena está servida y deberíamos saborearla. – la tomó de la mano y la atrajo hasta la mesa.
-      ¿Estás bromeando?, ¿es mi comida favorita, de mi restaurante favorito? – le preguntó emocionada a Cristina mientras tomaba los cubiertos de la mesa y llevaba comida a su boca. – Dios que sabroso, es tan…rico…y tan…
Cristina simplemente la miraba disfrutando del hermoso espectáculo que le ofrecía Amanda, estaba emocionada de que le gustara su sorpresa, estaba feliz de poder tener esos detalles con ella y poder aunque sea retribuirle un poco todo lo que le daba.
Ya habían terminado de cenar, bebían un poco de vino y simplemente se observaban tiernamente y se sonreían juguetonamente una a la otra. – ¿Rico? – preguntó Cristina.
-      Orgásmicamente rico. – respondió Amanda con una sonrisa oculta tras la copa de vino.
-      ¿Mejor que el sexo?
-      Ufff muchísimo mejor cariño.
Cristina entrecerró sus ojos extrañada de su respuesta, pero notó rápidamente su picardía en su mirada.
-      Pero no mejor que hacer el amor… - añadió luego de un momento.
-      Mmmm interesante. – dijo Cristina colocando su lengua en la comisura de su labio y luego pasándola descaradamente por su labio inferior.
Amanda sintió electricidad por todo su cuerpo y aunque no quería expresarlo se sentía nerviosa; tanto así que en un descuido vertió parte del vino en su vestido. – Por un demonio. – se levantó rápidamente tratando de limpiar con una servilleta la mancha.
Cristina se puso de pie y caminó a su lado tratando de ver cuán intenso había sido el daño en su vestido. – Mandi hay que lavar ese vestido ya.
-      Cierto, tienes razón. – y acto seguido subió su vestido por su cabeza y se lo entregó en la mano a Cristina.
El rostro de Cristina cambió de color a un rojo intenso y su expresión era de total sorpresa. - Ohhh - dijo sacando todo el aire que mantuvo dentro por unos segundos. No pudo evitar dar rienda suelta a su mirada y mordiendo sus labios observar cada detalle de aquel cuerpo que tanto extrañaba desde la noche en aquella cabaña donde se había entregado en cuerpo y alma a la mujer que amaba; aunque no había vuelto a suceder, desde entonces tenía tatuado en su cuerpo cada beso, cada caricia, cada movimiento, cada sensación que la hizo estremecer aquella noche.
Amanda estaba consciente de donde Cristina tenía sus ojos; en cualquier lugar que no fuese su rostro, puso su mano en el hombro de Cristina y se dobló para quitar sus zapatos, entonces sin mediar palabra alguna se volteó y se encaminó al baño. En el camino comenzó a desabrochar su sostén y sin voltearse entró al baño y gritó. – Creo que tomaré una ducha.
Cristina puso su mano con el vestido en su cabeza y la movió de un lado a otro, respiró profundamente, lo que la hizo estar más inquieta de lo quese encontraba porque respiró todo el aroma que llevaba el vestido de Amanda, ese aroma que la enloquecía y la… resolvió llevar el vestido a la máquina de lavar y dejar que hiciese su trabajo. Se detuvo un poco tomándose la cabeza con sus manos y caminó en dirección del baño, entró y se quedó parada en la puerta viendo la silueta del cuerpo de Amanda a través de la puerta de cristal de la ducha, era excitante ver esa vista frente a ella. Cuando menos lo esperó Amanda abrió un poco la puerta y asomó su rostro con una gran sonrisa y una mirada llena de mucha sensualidad, invitándola a caminar unos pasos más y quedar frente a ella. Amanda abrió la puerta completamente y dejó a la vista su cuerpo desnudo que era decorado por las gotas de agua que acariciaban su piel.
Cristina simplemente se estremeció al verla completamente desnuda y de una manera tan increíblemente erótica. Le costó respirar y mantener su respiración en silencio mientras realizaba un minucioso recorrido por esa hermosa piel que tenía frente a ella.
Amanda reconoció el deseo en los ojos de Cistina, podía simplemente escuchar su respiración agitada, aunque ella misma sentía el más increíble deseo por la mujer que tenía enfrente. - ¿Qué tal me veo sin mi vestidito?
A Cristina le tomó mil años luz en devolver su vista al rostro de Amanda y poder asimilar la pregunta que le había hecho. – Simplemente hermosa. - alcanzó a decir mordiendo su labio inferior y se acercó más acortando el espacio que las separaba, pero sin tocarla, solo lo suficientemente cerca como para sentir el calor que emanaba de su cuerpo. Posó sus ojos en los de Amanda y logró perderse en ellos como muchas veces, esos ojos en los que podía verse reflejada y le ofrecían la mayor seguridad de su vida. Podía leer en ellos muchas cosas, pero era evidente que ahora solo podía percibir el mismo deseo que a ella misma le quemaba dentro. Acercó su rostro al cuello de Amanda solo hasta estar lo suficientemente cerca para respirar su aroma, cerró sus ojos e inhaló su rico olor.
Amanda sintió la respiración de Cristina en su oído que se escuchaba cada vez más agitada y descontrolada; lo que hizo que todo su cuerpo se estremeciera, tenía la necesidad de sentirla en su piel, esa corta distancia la estaba matando de excitación. Pero sin lugar a dudas, Cristina quería prolongar más la tortura de besarla, de tocarla, de acariciarla, de tomarla entre sus brazos y hacerla suya, tuvo que con mucho trabajo contener las ganas de besar aquel cuello, de acariciar aquel cuerpo, de saciar su propia necesidad que la consumía totalmente.
Amanda cerró sus ojos mientras sentía la cercanía de esa mujer, luego de algunos minutos al no sentir más su respiración sobre ella, abrió sus ojos para buscar su contacto. Cristina alzó su vista de su pecho, sus ojos se encontraron y mantuvieron la mirada por mucho tiempo mientras solo demostraban el deseo que sentía una por la otra.
Con gran intensidad, Cristina le sostuvo la mirada por un gran período de tiempo y sin apartarla comenzó a deslizar por sus hombros las manguitas de su vestido, primero la derecha, después la izquierda con gran delicadeza y lentamente las deslizó por sus brazos hasta que su vestido quedó en el suelo, revelando su cuerpo casi desnudo.
Amanda contuvo la respiración y sintió una debilidad en su cuerpo que prácticamente la mareaba sin remedio, sintió la necesidad de apartar esas dos piezas que restaban para develar su total desnudes, pero contuvo su ambición para no perder en ese juego de seducción…aunque era evidente que en algún momento sucumbiría a sus encantos.
Cristina no apartó ni un segundo su mirada de Amanda como asegurándose de que no se perdía de un solo detalle de sus acciones. Lentamente desabrochó su sujetador, lo bajó por sus hombros y lo dejó caer al suelo, mientras rápidamente dejaba que su mirada vagara por el cuerpo de Amanda con la única necesidad de saciar sus ganas de saborearlo.
La respiración de Amanda fue profunda y alcanzó a decir suavemente. – Ayyy…madre mía… - mientras no despegaba sus ojos de la firmeza de los senos de Cristina, esos que siempre le habían parecido tan perfectos y nuevamente podía observarlos sin tener que apartar la mirada o tan solo disimular su deseo de tenerlos entre sus manos. Se sentía sumergida en un estado de excitación completamente único.
Entonces, Cristina acarició su propio torso desnudo, continuó con sus dedos definiendo su vientre hasta llegar al borde de sus bragas y con sus dedos las deslizó por sus piernas y las apartó lejos de ella; mostrando entonces su completa desnudes. Ya estaba a la par de Amanda, ahora la pregunta que se hacía, ¿quién sería la primera que no podría evitar acariciar la piel de la otra, quien daría el primer paso para acortar la poca distancia que le restaba, quien sería la que sucumbiría a la necesidad…? Quizás y seguramente fuese ella, que estaba completamente excitada, no sabía cómo había podido retener las ganas de no besar sus labios y acariciar ese cuerpo que tanto tiempo ha estado deseando.
Amanda no pudo más que pasar su lengua por su labio superior y luego morder de una forma totalmente descarada su labio inferior y mantenerlo en su boca mordiéndolo sin dejar de apreciar la vista frente a ella. Sabía que durante los últimos meses no hacía más que fantasear con acariciar ese cuerpo que la enloquecía, pero hasta ahora, en este preciso momento no se había percatado de que su necesidad fuese tan urgente y tan gigantesca, tan solo verla completamente desnuda frente a ella fue la chispa que encendió su fuego interior.
Y ya no soportando más y rindiéndose a sus encantos, Cristina avanzó unos pasos y Amanda instintivamente retrocedió hasta quedar bajo el agua que aun caí en la ducha, sin apartar la vista de los ojos de Amanda cerró la puerta de cristal tras de ella y así quedó ella también bajo el hilo del agua que acariciaba sus cuerpos desnudos. Siguió sutilmente el recorrido del agua en el cuerpo de Amanda, era toda una delicia poder tenerla tan cerca completamente desnuda, a solo centímetros de poder acariciar aquella piel.
Amanda no pudo más que cerrar sus ojos dejándose contemplar de esa manera única que solo Cristina podía mirarla y ocasionarle todo. En un momento sintió las manos de Cristina por sus hombros que la acariciaban suavemente hasta llegar a sus manos y entrelazarlas con las de ella. Rápidamente abrió los ojos para poder entonces percatarse del deseo en los ojos de Cristina que lentamente la obliga a retroceder y quedar indefensa contra la pared, completamente acorralada…Luego de unos segundos, Cristina alzó las manos de Amanda y lascolocó sobre su cabeza contra la pared aprisionándolas delicadamente con sus propias manos. Avanzó su cabeza hasta su cuello y con sus labios lo acarició tiernamente exhalando cada vez que los unía a su cuello, abrió sus labios y comenzó a besarlo repetidamente trazando una línea imaginaria de besos que cubría todo el espacio.
Con sus ojos cerrados, Amanda movió su cabeza a un lado dejando su cuello libre para las caricias de Cristina, una vez que sintió su lengua trazar la línea de su cuello desde su hombro hasta el comienzo de su oreja, un pequeño gemido salió de su boca que hizo que Cristina mordiera suavemente una parte de su cuello.
Cristina tan solo escuchar el gemido salir de las profundidades de Amanda acercó su torso al de ella, ya no quedando más espacio entre ambas mujeres sus pechos se unieron, lo que en esta ocasión hizo que la respiración de Cristina fuese más sonora y su pecho subiera y bajara con cada exhalada; haciendo que el contacto de sus pechos fuese más excitante.
Al escuchar la respiración de la otra mujer, Amanda trató de soltarse del agarre de sus manos, quería abrazar aquel cuerpo y dar rienda suelta a todos sus deseos, caricias, besos…pero Cristina se lo impidió manteniendo la presión en sus manos. Deseaba sentirlos labios de Cristina en sus propios labios, quería saborear ese dulce néctar que la embriagaba, movió su cabeza en busca de su rostro, miró por unos segundos sus ojos y rápidamente los movió a sus labios como en señal de una gran súplica y ya no pudiendo contenerse acortó el espacio hasta rosar delicadamente los labios de su amada. El beso fue más intenso y húmedo de lo que esperaban, Amanda mordió suavemente los labios de Cristina mientras esta introdujo su lengua dentro de su boca encontrando la de Amanda que le daba una húmeda bienvenida.
Cristina tomó ambas manos de Amanda con una de sus manos, manteniéndolas sobre su cabeza y con la otra comenzó a acariciar sus brazos desde sus manos, viajando por su brazo hasta llegar a su hombro donde se detuvo un poco. Desde su hombro con el reverso de su mano acarició el lado exterior su torso, rozando levemente su seno, luego continuó su caricia por sus costillas, su cintura, su cadera; de ahí se devolvió nuevamente, pero esta vez acariciando su vientre y regresando por entre sus pechos. Cristina soltó las manos de Amanda sobre su cabeza y entonces con ambas manos libres las posó sobre sus senos, se acercó lentamente y los besó tiernamente, los acarició suavemente con su lengua, su boca se adueñó de la dureza de ellos. Con cada beso, con cada caricia, con cada contacto de su lengua, Cristina sentía una sensación completamente placentera en todo su cuerpo, especialmente en un lugar muy específico de donde emanaba mucho calor. Mantuvo el contacto por varios minutos y llevó sus manos hasta las caderas de Amanda atrayéndola más hasta ella, besó ligeramente sus labios y continuó besando su cuello en el viaje, pasó su lengua por el espacio entre sus senos y continuó el trayecto por su vientre llenándolo de húmedos y apasionados besos.
En respuesta, Amanda arqueó su cuerpo al sentir los besos de Cristina allá, muy lejos, justo donde la quemaba, en el preciso lugar donde ansiaba su boca; sujetó suavemente su cabeza hundiendo delicadamente sus dedos entre sus cabellos para mantenerla por más tiempo en ese lugar que simplemente la enloquecía. Y ya no quería regresar, su cuerpo ardía en un calor excitante que se extendía a través de cada fibra de su ser, estaba extasiada, nunca se había sentido tan fuera de control…su respiración se hizo más sonora, más rápida, más descontrolada, trató de ahogar sus gemidos mordiendo sus labios, pero le fue totalmente imposible controlarlos, así que sin vergüenza ninguna y dejándose llevar por las sensaciones que explotaban en su cuerpo dejó salir de su boca el sonido del placer.
Cristina disfrutaba de saborear su delicioso cuerpo, de adueñarse de cada centímetro de esa piel que tanto deseaba, pero que también la amaba…sentía como el cuerpo de Amanda se movía al compás de sus movimientos entre sus manos. En su trayecto de vuelta besó, acarició, lamió, succionó, mordió cada centímetro de su piel; su pelvis, su cintura, sus caderas, su vientre, sus senos, su cuello hasta llegar a sus labios y besarlos apasionadamente. Sus labios se encontraron esta vez con más deseo, con más necesidad, con más intensidad…con un placer compartido.
Como  poseída, Amanda sujetó con fuerzas las caderas de Cristina hasta que no quedara ni un minúsculo espacio entre ambos cuerpos. Besó aquellos labios con la pasión más desenfrenada, dejó que su lengua vagara con libertad dentro de su boca; desesperada, hambrienta de su calidez. Acarició su espalda, dibujó con caricias su perfecta figura, colocó sus manos en su trasero para atraerla con leves movimientos hacia ella, el gemido de Cristina murió en la propia boca de Amanda con cada movimiento de sus caderas; gemido que hizo erizar su piel. Acercó sus labios hasta el cuello de la otra mujer y respiró todo su aroma embriagador, lo besó y trazó su contorno con su lengua. Tomó a Cristina por la cintura y la volteó quedando esta vez Cristina acorralada de espaldas a la pared. La sujetó de sus caderas, unió su cuerpo a ella, mientras sus senos pegaban a su espalda y su pelvis chocaba contra su trasero. Amanda subió su mano por su vientre, lentamente con el dorso de su mano acarició todo el trayecto hasta llegar hasta uno de sus senos, lo rodeó con su dedo índice antes de sujetarlo con toda su mano; repitió la misma acción con su otra mano hasta llevarla a su otro seno, mientras cubría de besos su cuello, su espalda y sus hombros, luego  bajó la caricia por su vientre hasta perderse en medio de sus piernas con una de sus manos, manteniendo la otra en uno de sus senos.Amanda no pudo evitar la placentera acción de frotar su cuerpo con el de Cristina con leves movimientos que la hacían acelerar la respiración y le descontrolaban todo su ser. Tras unos minutos, sintió como Cristina tensaba todo su cuerpo y jadeaba al  respirar, dejó caer su cabeza hacia atrás quedando todo el peso de su cuerpo en los brazos de Amanda que la sujetaba fuertemente. Desde las profundidades de Cristina estalló un largo gemido que llenó todo el espacio; al escucharla Amanda no pudo evitar que de su boca se escapara su propio gemido que solo expresaba el enorme placer  que experimentaba.

Durante unos minutos permanecieron en la misma posición, Amanda abrazada a la espalda de Cristina y ella recostada en su cuerpo con su cabeza en su hombro, aun sus respiraciones estaban agitadas y entrecortadas. Cristina se volteó lentamente para quedar frente a Amanda, rodeó su cuello con sus brazos y con la mirada perdida en la profundidad de sus ojos, se abrazó a ese cuerpo  que no solo deseaba y le proporcionaba las sensaciones más placenteras de toda su existencia, sino también ese cuerpo que le pertenecía a la mujer que amaba. Ahí abrazada a ella, disfrutando la firmeza de sus brazos rodeándola, sintiendo aún su respiración entrecortada y su pulso acelerado, ahí completamente indefensa, pero totalmente satisfecha en todos los sentidos de su vida, ahí cerca del oído de la mujer que la abrazaba le susurró. – Te amo amor mío…


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ATENCION!!!!
Mañana sábado, 23 hs (Hora Argentina) Sankh estara en el chat de la teta Historias http://xat.com/lectoraslesbisdelateta
Para charlar con sus fans.

Si!!!!!!! Una hora antes de que publiquemos el final de su Historia "La vida es un paso a la vez"

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