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actualizando el blog de La Teta Feliz por problemas de tiempo, por mi trabajo. Yo sigo en mi blog personal, y tratando de actualizar La Teta Historia. Pero no La Teta Feliz. Sepan Disculpar.

Atte Jjaxxel



18 mar. 2014

La vida es un paso a la vez - Sankh - 29

Capítulo 29:
Amanda había sido trasladada al hospital, después de mucho tiempo que el equipo de rescate trabajase para sacarla del auto sin provocarle más heridas. La habían trasladado a cuidados intensivos donde le realizaron una intubación endotraqueal luego de una cirugía de reducción abierta y fijación interna ya que tuvo una fractura en su fémur izquierdo. Tras varias horas de operación introdujeron una varilla sujeta con tornillos dentro del muslo de Amanda para estabilizar el hueso y le sirva de soporte mientras sane, además, le colocaron una férula de yeso en la pierna derecha por una dislocación de la rótula. En su rostro había señales de algunas contusiones, quemaduras y laceraciones provocadas por el rápido y fuerte impacto de la bolsa de aire, algunas suturas en su cabeza habían detenido la sangre de sus heridas. Ya fuera de la sala de operaciones la movieron a cuidado intensivos para ser observada por un periodo de 48 horas y esperar que despertara de su conmoción cerebral, era esto lo que debían vigilar ahora; mientras más tardase en despertar más grave podría ser su conmoción y en ese caso deberían regresarla a sala de operaciones.

Kathy había sido la primera en llegar al hospital, había esperado horas sin verla mientras la operaban y en ese tiempo aprovechó para llamar a la mamá de Amanda para comunicarle la nefasta noticia y luego de reaccionar y procesar la información hacer el viaje para estar con su hija que tanto la necesitaba.
Luego de varias horas y cuando logró entrar a la habitación, Kathy no pudo contener el llanto por verla sobre esa cama tan quieta, tan tranquila, tan lastimada, el particular “beepbeepbeep” del monitor del corazón la hizo estar más nerviosa de lo que estaba. Se acercó lentamente a la cama y cuando llegó al borde le tomó su mano y con la otra acariciaba su frente, le entristeció el alma entera verla en esas condiciones, su hermoso rostro rasguñado, sus brazos con hematomas y sus piernas prácticamente destrozadas.
-      Ayyy Mandi, ¿cómo nos vino a pasar esto?, es que no me parece justo, pero estoy segura que saldremos de esta, como de todas. Yo sé que me escuchas, lo sé y tienes que luchar mi niña, eres fuerte y tienes tantas cosas por hacer aún, así que debes despertar y recuperarte. – terminó Kathy mientras puso su cabeza en el pecho de Amanda y sollozaba sin parar.
La puerta de la habitación se abrió y apareció el rostro de Estela rojo y deteriorado por el llanto. Kathy la miró, corrió hasta ella y la abrazó. Comenzó a llorar sin consuelo, mientras Estela acariciaba sus cabellos.  - Ella estará bien, mi hija es fuerte, somos fuertes y no la dejaremos.
Kathy la miró a los ojos que también estaban llenos de lágrimas y decidió no decir nada, se apartó del abrazo y caminó hasta la puerta dejando a Estela junto a Amanda, pensaba que ambas necesitaban ese tiempo a solas. Era el momento preciso de tomar el teléfono y llamar a Cristina, no sabía cómo lo haría o como se lo diría, pero necesitaba hacerlo ahora.
-      Cris.
-      Hola Kat, ¿qué pasó?, te escucho un poco mal, ¿todo está bien? – preguntó Cristina con preocupación.
-      Cris, es solo que pasó algo.
-      ¿Qué pasó nena?, no me estés asustando.
-      Solo necesito que estés tranquila, ¿estás en casa? – le preguntó Kathy afligida y conteniendo el llanto.
-      Kathy ya no le des más vueltas dime qué pasa, me estás matando de la ansiedad.
-      Es que…
-      ¿Qué demonios pasó? – dijo un poco enojada ya.
-      Es Amanda.
-      ¿Qué pasó con ella? - gritó desesperada Cristina completamente fuera de ella.
-      Es que Amanda tuvo un accidente de auto…- le confesó Kathy en medio de las lágrimas.
-      ¿Qué?, no, esto es una broma de muy mal gusto…te mataré, no bromees así Kathy.
-      No lo es Cristina, te juro que no lo es, ahora estamos en el hospital.
-      No puede ser, por favor, por favor, dime que es una broma, por favor Kat te lo pido…- le suplicó Cristina ahogada en llanto.
Kathy respiró profundo y mantuvo silencio unos segundos, el corazón se le hizo mil pedazos al escuchar las suplicas de Cristina, quisiera poder decirle que era una broma, pero por primera vez no podía decirle eso, tenía que decirle la cruda verdad. – Lo siento Crisita, ya quisiera decirte que no es cierto, pero…
-      Maldición Kathy, no puede ser, no me digas esto, no ahora por Dios.
-      Cris, debes estar tranquila…
-      No me pidas eso, no puedo estarlo, ¿cómo crees que puedo?, estoy a cientos de kilómetros y…
-      Lo sé. – Kathy comenzó a llorar desconsoladamente y en medio de las lágrimas le dijo. –Pero te necesito también a ti, no puedo con esto Cris, no puedo sola.
Cristina no respondió porque el llanto ya no se lo permitió, tomó varios minutos para tratar de aclarar su voz y poder decir casi inaudible. – Ahí estaré...
Cuando Kathy trató de decir algo de vuelta, ya había cortado la llamada, dejó caer la cabeza hacia atrás en la pared y dijo suavemente. – Dios tráela con bien.
Pasada algunas horas, había llegado parte de la familia de Amanda, sus hermanos estaban en la sala, algunos amigos y compañeros de trabajo habían pasado por el hospital para saber de su estado. Todos debían permanecer fuera porque en su cuarto solo se permitía estar a una persona y que estuviese autorizada por la mamá de Amanda, en estos momentos estaba con su hermana mayor. Estaban completamente conmocionados con todo el suceso, la sola idea de perderla los enloquecía.
-      ¿Hablaste con Cristina? – le preguntó Estela a Kathy mientras se sentaba a su lado en el sofá.
-      Si, fue terrible hacerlo, ahora ando preocupada hasta que llegue, estaba enloquecida y me da mucho miedo que le pase algo.
-      No le pasará nada, estará aquí cuando menos lo esperemos.
-      Eso espero. – le respondió Kathy mientras recostaba su cabeza en el hombro de Estela.
-      El doctor dice que está esperanzado que despierte en las próximas horas y si el golpe en la cabeza no causó ningún daño neurológico, lo demás será cuestión de que sanen su heridas y bueno, deberá estar un tiempo en silla de ruedas, quizás muletas y luego varios meses de fisioterapia…
Kathy tomó la mano de Estela y comenzó a llorar, ya no pudiendo contener ese sentimiento.
Estela la abrazó fuertemente y aunque también las lágrimas recorrían su rostro, debía ser más fuerte que nadie en ese momento, por Kathy, por sus hijos, por Cristina, por la familia y más que todo por Amanda que la necesitaba fuerte. – Ella estará bien, estoy segura de ello, ella nos necesita ahora más que nunca Kathy, necesita que estemos fuertes. Son situaciones inesperadas que nos hacen sufrir y nos hacen cuestionar nuestra fe, pero está viva, la tenemos con nosotras y algo que siempre ha caracterizado a mi hija es su fortaleza, su entereza de espíritu, entonces no merece menos de nuestra parte. – guardó silencio y continuó. – Ahora envié a todos a descansar, Lorena, Rafa y Cari se quedarán en un hotel cerca del hospital, así los puedo tener cerca de aquí y tú también debes ir a descansar, yo me quedaré esta noche.
-      No me iré Estela, ir a casa seria querer estar aquí, por favor quiero quedarme aquí, me volvería loca allá, la casa está tan vacía y todo esta tan mal…
Estela la miró por varios segundo dudando. - Está bien, pero al menos debes descansar un poco ahora, ¿sí?, cualquier cosa yo te despertaré.
-      Está bien, acepto ese acuerdo.
Estela besó su frente, se puso de pie y caminó hasta la habitación nuevamente. Kathy la miró alejarse y perderse en la habitación, entonces limpiando las lágrimas en su rostro cerró los ojos por unos minutos.
En la mañana una de las enfermeras entró a la habitación y se dirigió a Estela.
-      Señora hay una persona que desea su permiso para ver a la paciente.
-      ¿Le dijo su nombre?
-      No señora, está aquí fuera esperando por usted.
-      Muy bien, gracias. – y acompañó a la enfermera fuera de la habitación para encontrarse con Karina. No era que había tenido el gusto personal de conocer a la chica, pero sí la había visto por medio de fotos y la recordaba bien.
-      Disculpe señora, yo soy …
-      Si Karina.
-      Si, ¿cómo está ella? – preguntó con tristeza.
-      Aún está dormida, tuvo un gran impacto en la cabeza y no ha reaccionado, le realizaron una operación en su muslo y tiene un yeso en su rodilla, pero estará bien.
-      ¿Cree que puedo verla, por favor?
-      Por supuesto, puedes pasar.
-      Gracias. - Karina se detuvo en la puerta, respiró profundo y entró en la habitación.
Estela se quedó parada viendo la puerta cerrada y entonces volteóhasta el sillón donde Kathy dormía, se sentó a su lado y sin querer Kathy despertó. – ¿Pasó algo?- preguntó rápidamente con el corazón acelerado
-      No pasó nada mi niña.
-      ¿Y por qué estás fuera de la habitación?
-      Porque Karina está con ella.
Kathy respiró profundo y movió su boca para decir algo, pero Estela la interrumpió. – Está bien, no pasa nada. ¿Quieres un café mientras?
-      Sí.
-      Ya regreso.
-      Gracias.
Kathy se puso de pie y le dio la gran tentación de entrar a la habitación, pero se detuvo en medio del camino, era estúpido hacer eso, Karina también tenía el derecho de verla y si estaba ahí era porque sentía y quería estar ahí. Así que se tranquilizó un poco, caminó por el lugar tratando de estirar sus piernas, cuando pudo fijar mejor la vista al pasillo frente a ella se encontró con la mirada llena de lágrimas de Cristina que estaba frente a ella. Kathy comenzó a caminar rápidamente hasta ella y una vez ahí la abrazó fuertemente. Ninguna de las dos dijo nada por los próximos minutos, solo el abrazo y las lágrimas fueron las que hablaron en ese momento.
-      Llegaste. – dijo Kathy en su oído.
-      En cuanto pude. – mientras se apartaba del abrazo y la miraba a los ojos. – Necesito verla Kathy.
Kathy respiró profundo sabiendo que Karina estaba dentro en estos momentos y esto no sería una buena idea.
Estela apareció detrás de Cristina y le dijo. – Ella está esperando solo por ti.
Cristina volteósu cuerpo para encontrarse con Estela que traía el café de Kathy en su mano, se abalanzó hacia ella y la abrazó fuertemente. - ¿Cómo pudo pasar esto?
Estela la miró a los ojos y le dijo. - Estoy segura que ella estará bien y ahora más que has llegado, sécate esas lágrimas y ve a verla. Ahí está tu lugar.
Cristina la miró con tristeza, pero con seguridad, secó sus lágrimas y comenzó a caminar hasta la puerta, no estaba segura de estar preparada para asimilar y entender lo que encontraría tras esa puerta, pero no  estaba completamente preparada para abrir esa puerta y ver a Karina de espaldas parada frente a Amanda, respiró profundamente y cerró la puerta haciendo un poco de ruido para que Karina sintiera la presencia de otra persona en la habitación. Karina se volteó al escuchar la puerta, observó a Cristina y comenzó a despedirse de Amanda hablando suavemente. No era para nada agradable encontrarla ahí, pero estaba en su derecho, además de que siempre estuvo ahí, jamás se fue de su lado. Cristina permaneció de pie en la puerta hasta que Karina decidió caminar hasta ella, se detuvo unos segundos, la miró con tristeza y con los ojos rojos, le sonrió con amargura y sin decirle nada salió de la habitación. Cristina cerró los ojos, los abrió nuevamente; entonces comenzó a caminar hasta Amanda, se detuvo cuando llegó a la cama y permaneció en silencio observándola. Fue demasiado duro verla con ese tubo saliendo de su boca, la cabeza vendada, su perfecto rostro lastimado y lacerado, sus brazos con grandes hematomas, sus piernas heridas...simplemente el dolor se apoderó de ella, trató de ser fuerte, pero no lo logró, lloró desconsoladamente por mucho tiempo, sin poder decir palabra alguna, simplemente observándola. Era un mal sueño verla así, no podía soportarlo, tomó su mano y se sentó a su lado.
Una enfermera entró a cambiar un suero y a anotar algún cambio y le dijo a Cristina con dulzura. - Háblele, ella la escuchará.
Cristina la miró con agradecimiento y una vez que la enfermera salió ella comenzó a hablar. - Hola mi amor, ¿cómo es qué pasó esto?, no soporta mi alma el dolor de verte así, no me puedes dejar Amanda, no puedes y sé que estoy sonando egoísta, porque yo te dejé a ti, perdóname, pero no te puedes ir, porque te llevarás mi corazón , mi alma, mi vida contigo, te necesito para vivir. Perdóname por dejarte sola, perdóname, perdóname mi amor... – descansó su cabeza en la mano de Amanda y solo se escuchaba en la habitación el sonido de su llanto. Tomó mucho tiempo antes de poder controlar su estado de desesperación, de impotencia, de sentido dolor y poder levantar su cabeza y observarla nuevamente.

Entonces se acercó a ella cerca de su oído y comenzó a susurrarle. – ¿Sabes que te amo? y para decir cuánto te amo las palabras no me alcanzan; de alguna manera debería inventar nuevos términos para poder expresar este profundo afecto porque cada día me enamoro más, cada día te amo más, cada día te necesito más, cada día ocupas un lugar más importante en mi vida, en mis horas, en todo mi entorno…cada día que estamos separadas mi pensamiento se posa en ti y me hace extrañarte como a nadie…tuyas son mis noches y tuyos son mis días, tuyo cada suspiro, cada sueño, cada pensamiento, cada deseo, cada mirada, cada beso, cada caricia…tuyo es mi cuerpo, mi alma, mi tiempo, mi corazón y todo mi amor…Y es que eres tantas cosas inexplicables para mi…eres mi sol en medio de la tormenta, la luna que engalana con sencillez mi cielo, la tenue brisa que acaricia con frescura mi rostro, el agua pura cuando muero de sed, el equilibrio en mi control, mi salvación en plena oscuridad, ese camino seguro por recorrer, eres mi sueño hecho realidad, mi valiente heroína, la conciencia de mi loca razón,  la necesidad y mi plena saciedad, mi complemento de la perfección, una justa promesa, eres el amor soñado y encontrado, pero jamás esperado…eres este amor de todos mis sentidos…porque decirte te amo; no basta para expresarte que eres el todo de mi vida…te amo Amanda y no quiero perderte, necesito que te quedes conmigo, yo aquí me quedo contigo…
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