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Atte Jjaxxel



14 mar. 2014

La vida es un paso a la vez - Sankh - 25

Capítulo 25:
-      Tampoco es que me voy por siempre Kathy, es solo un período y vendré de visita y te llamaré y te wassopiare y cuando menos lo esperes ya estaré de regreso.
-      No es lo mismo Crisita. – respondió Kathy con voz suave.
-      Además habrá un día en que nos tengamos que separar y no vivir juntas, cuando cada una tenga su familia, sus hijos, su vida, y aunque siempre seguiremos siendo amigas; viviremos separadas.

-      Yo planificaba comprar una casa muy grande y vivir todos juntos y dormir en la misma cama y…
-      Estás loca Kathy. – rio Cristina.
-      Aunque ya sé que a ti te gustaría dormir solo con Amanda. – la miró con una mirada traviesa.
Cristina respiró profundo y le sonrió con tristeza.
-      Aun no puedo entender que pasó para que tomaras esta decisión tan apresurada.
-      Es lo mejor Kathy.
-      ¿Lo mejor?, pareces alma en pena reclamando la eternidad, Amanda pareciera que se le escapa la vida en cada segundo y ¿tú me quieres decir que es lo mejor?, no jodas Cris, no es lo mejor sino lo que tú crees que es lo mejor.
-      En estos momentos es lo que pienso. – se sentó posando su cabeza en el hombro de Kathy.
-      ¿No la amas? – preguntó tiernamente Kathy.
-      ¿Ahhhh? – preguntó sorprendida.
-      Eso, que si la amas o no, es una simple pregunta. No creo que sea tan difícil de responder o ¿sí?
-      Es que no entiendes Kathy.
-      Por eso, contéstame la jodida pregunta, ¿la amas sí o no?
-      Sí, la amo. – Cristina dejó salir esas palabras casi inaudibles, como un secreto que por fin podía decir.
-      ¿Entonces?
-      Entonces, el hecho de que ame a una persona no quiere decir que esa persona me ame a mí y logre ser feliz con ella.
-      ¿A caso te has parado frente a ella y le has dicho que la amas, que disfrutaste de hacer el amor con ella? – le preguntó con fuerza Kathy mientras se movía de su posición anterior y la encaraba.
-      No, jamás.
-      Entonces no me digas que no siente igual que tú, cuando tú has sido igualmente cobarde y tonta para no gritarle lo que sientes.
-      A veces no hace falta decir las cosas, tan solo sentirlas y verlas.
-      Te equivocas, no todo lo que se ve es realidad, no todo lo que se escucha es la verdad.
Cristina bajó su cabeza y aunque quiso decir todo lo que llevaba dentro, prefirió permanecer en silencio, ya había tomado la decisión de marcharse y no daría marcha atrás.
-      Te estás muriendo por dentro Cris, no te quieres ir, pero es más conveniente y más fácil huir y no enfrentar tu realidad…estás en el borde y en cualquier momento caes al precipicio y te la llevarás al fondo a ella también; la perderás Cris…
-      Jamás ha sido mía Kathy. – dijo con seguridad sin alzar su vista del suelo.
Kathy abriría la boca para decirle algunas cosas que quizás debería saber, lo quería hacer, necesitaba hacerlo, pero no era ella a quien le correspondía decir las palabras que se necesitaban decir.
-      Te extrañaré tanto.
-      Y yo a ti, no te imaginas cuanto…a ambas. – clavó su mirada en los ojos de Kathy y le dejó ver ese triste sentimiento que la consumía de a poco.
La puerta de la habitación de Amanda se abrió y ella se asomó lista para ir a cenar por última vez antes de que Cristina viajara.
Cristina al verla quedó sin aliento porque se veía increíblemente hermosa, no sabía si estaba apreciando todos los detalles para llevárselos en el corazón, pero simplemente no recuerda haber visto su amiga tan bella como esa noche. Su cara solo expresaba la grata sorpresa de ver tan hermosa presencia antes sus ojos, ese vestido que llevaba Amanda le hacía resaltar su perfecto cuerpo y expresaban toda su sensualidad, su cabello suelto y alborotado, su tenue maquillaje, sus tacones altos, su recatado escote, su aroma tan delicioso…
Cristina fue sacada de su encanto cuando Kathy le pegó con el codo y le susurró. – Límpiatelas babas idiota.
Cristina trató de disimular su encantamiento. – Entonces estamos listas, así que vamos que se nos hace tarde.
Las 3 amigas salieron esa noche y cenaron en un restaurante frecuentemente visitado por ellas; buena comida, música en vivo, un excelente ambiente donde se sentían muy cómodas y la pasaban bien siempre que iban.
-      No, de ahora en adelante esperaré por el jamón de mi frita. – comentó Kathy mientras terminaba su cena.
-      ¿Por tu qué? – preguntó Amanda anonadada.
-      ¿No es el amor de tu vida…? – argumentó Cristina.
-      Es lo mismo.
-      Bueno viéndolo de una manera general, si es lo mismo. – sonrió Amanda.
-      Pero al paso que voy me imagino sentada esperando el amor de mi vida hecha una calavera.
-      No me parece, eres joven y el amor llegará para ti…que no sean profesores de filosofía, jugadores de futbol y strippers. De seguro en alguna parte espera por ti. – completó Cristina poéticamente.
-      Saben, a veces no puedo entender esa gente que encuentra el amor de su vida y es tan estúpida para dejarlo escapar, es que joder lo tienen ahí en sus narices y lo saben, pero no hacen nada para quedarse con ese amor, para ser feliz, simplemente se empecinan en escapar, en huir en la dirección opuesta y así terminan siendo unos infelices el resto de sus vidas, ¿no les parece increíble eso? Es que ósea si yo encontrara el amor de mi vida lo tomaría de ambas manos y me le enroscaría en el cuello y jamás lo dejaría ir y si se quisiera ir estaré tan agarrada que tendrá que llevarme con él porque no lo soltaré.
Amanda rascaba su cabeza mientras escuchaba a Kathy con su discurso tan bien preparado y justo para el momento. Cambió su mirada y la posó en Cristina que estaba justamente sentada frente a ella que ya la miraba. Sus miradas se encontraron hablando el lenguaje sin palabras, sus ojos expresaban todo eso que no se atrevían a expresar con sus bocas. Amanda se detuvo en cada detalle de ese rostro tan conocido, tan perfecto, tan hermoso, tan amado para ella, ¿podría vivir sin mirarla como cada día?, ¿podría dejarla ir tan fácilmente?, le sonrió mientras mantenía su vista en su rostro, estaba hipnotizada, daría cualquier cosa por besarla nuevamente, por acariciarla, por sentir su aroma, porque durmiera en su brazos nuevamente…
-      …exactamente como ustedes se están mirando en este preciso momento. – terminó Kathy señalando a sus amigas.
Cristina volteósu mirada a Kathy con el ceño fruncido y le preguntó. - ¿Qué demonios dices?
     - Que una sabe cuándo dos personas están enamoradas cuando se miran como lo estaban haciendo justamente ahora, cuando ignoran a todo el mundo a su alrededor y solo se concentran en ustedes; apartan el mundo alrededor, solo importan las palabras que se dicen sin hablar, las caricias que se dan sin tocar, cuando el amor brota por cada poro del cuerpo, es que en realidad cuando pasa eso todo el mundo se da cuenta, es estúpido e inútil andar ocultando esos sentimientos…
     - Iré al baño si me lo permiten, regreso. – Cristina se puso de pie y como siempre comenzó a huir de sus sentimientos, de la verdad, de su realidad, de lo que ya no era justo ocultar.
Amanda la miró hasta que desapareció entre la gente y miró a Kathy con la única mirada de asesina en serie. – ¿Qué demonios haces, qué pretendes?
-      Si la dejas ir te juro que dejaré de ser tu amiga y te mataré a sangre fría.
-      Eso está bien para mí. – respondió con indiferencia.
-      Maldita, sabes que no puedes vivir sin mí, bueno retiro lo dicho, si no vas tras ella llamaré a tu madre y le diré todo lo que está pasando para que te pateé el trasero…
-      Ya, ya pues, te odio.
-      Yo también.
Amanda se puso de pie y comenzó a caminar entre la gente hasta el baño, esperó que se desocuparan las casillas, pero Cristina no salió, así que era fácil saber que ya había salido de ahí. Caminó por todo el lugar sin dar con ella, hasta que enlazó su mirada y la encontró en una esquina de la pista observando tímidamente la banda que amenizaba.
-      Eres buena huyendo. – dijo Amanda mientras se acomodaba a su lado.
-      No, es solo que se escucha muy bien la banda, ¿no crees?
-      Si es buena.
-      Canta muy bien la chica y…es linda.
Amanda volteósu rostro hasta Cristina. – No más que tú.
-      Vamos es casi modelo la chica, así que no se compara conmigo.
-      Exacto, no se compara contigo, tú eres más hermosa.
Cristina se sonrojó totalmente y se sintió muy nerviosa con toda la situación. – Gracias, es solo que eres mi amiga.
-      Sí, pero no te hablo como amiga.
Cristina sintió un escalofrió por todo su cuerpo y se sintió desfallecer, ¿qué era lo que estaba pasando, qué era lo que estaba haciendo Amanda?
-      Cristina no quiero que te vayas. – dijo Amanda mientras sus palabras eran ahogadas por el ruido de la música.
-      ¿Qué? – preguntó Cristina casi gritando.
Amanda se acercó a Cristina y le susurró al oído. – Que no quiero que te vayas y me dejes.
Cristina suspiró tan solo escuchar esas palabras y por sentir la cercanía de Amanda, se estremeció todo su cuerpo tan solo sentir su calor tan cerca de ella, su presencia la enloqueció, pero esas palabras la desquiciaron.
-      ¿Por qué no quieres que me vaya? – le preguntó manteniendo la cercanía.
Amanda estaba completamente segura de decir lo que sentía y lo que quería, ya no había marcha atrás, era ahora o nunca. – No quiero que te vayas porque yo…- se acercó más a ella hasta sentir su respiración muy cerca de ella. – porque…
-      Hola mi amor hermosa. – se escuchó entre el bullicio y el ruido del lugar.
Amanda conocía muy bien esa voz, pero no podía, no era justo ahora.
Karina se abalanzó al cuello de Amanda, mientras la separaba de Cristina. – Que gusto verte aquí, vamos, ven a bailar conmigo. – se balanceaba Karina quien estaba visiblemente mareada y ebria.
Amanda estaba sorprendida de verla en ese lugar y que apareciera en un momento tan perfecto para ella. Retiró las manos de Karina de su cuello y le dijo fuertemente. – No, ahora no Karina.

Cristina miró a Amanda con la vista llena de enojo y desilusión, miró a Karina, devolvió la mirada a Amanda y la miró por unos segundos largos, hasta que logró decir. – Estoy segura que no me necesitas.- Cristina se apartó rápidamente con muchos sentimientos dentro de su ser; enojo, celos, decepción, pero sobre todo y más que eso…dolor. Era ya inútil pensar que podría ser una parte importante y seria en la vida de Amanda, por un momento dudo de su decisión, pero ya no lo hacía más, lo único que quería era marcharse para poder superar toda esta amargura y poder comenzar a olvidarla…no sería fácil, pero era lo más sano para todas…alguien debía ser feliz, aunque no fuese ella.
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