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Atte Jjaxxel



24 oct. 2013

No Me Olvides - Sombra234 - 34

Capítulo 34

Vivir…

Que se mueran los que no quieran vivir.
Ricardo Arjona.
El humo del su café creaba figuras extrañas ante sus ojos mientras lo contemplaba con algo de tristeza, delante suyo tenía una montaña de trabajo de las empresas Salvaggi que al parecer consideraban, que sus vacaciones se habían prolongado de más, levanto los ojos enfocando los monitores empotrados en la pared que la comunicaban con los gerentes de sus empresas a lo largo del mundo así como con sus socios.

En compañía de todo aquello estaba la propuesta de una empresa para que fuera la cara nueva de su campaña de perfumes y de una fundación de cáncer que pedía que apoyara su causa, sus vacaciones en la casa de playa parecían del todo un sueño distante y perdido en algún lugar aun cuando su mente se empeñaba en rememorarlo, a pesar de que se aferraba como una idiota a la imagen de Arian prendada a su cintura a la mañana siguiente, a esa estúpida voz que le decía que esa joven mujer siempre dormía en el piso pero que aquel día amaneció con ella antes de volverla a poseer con pasión.
Esa mañana cuando debía abandonar aquella habitación, cuando ella encontró la llave y la ropa a la puerta, mientras tomaba un baño se repitió una y otra vez las líneas de guión que elaboro su mente y negaba su corazón, no deseaba hacerla sentir incomoda así que pensaba cuidadosamente la despedida que le daría mientras notaba los rastros en su cuerpo de la pasión abrazadora que Arian sentía y en su corazón del infinito calor que su presencia le producía.
Ella estaba acostumbrada a renunciar a cosas, a emociones y sensaciones a cambiar lo que deseaba por algo más y conformarse con poco, pero no quería cambiar el calor de Arian por otro, no quería tragarse sus palabras y hacer lo que debía… olvidar, renunciar, continuar….y sin embargo al salir de la ducha y verla vestida porque uso el jacuzzi para asearse sintió como si su corazón se rompiera en mil pedazos y continuo con su guión diciéndole adiós a la persona que por una noche la hizo sentir realmente viva.
Sentirse realmente viva una vez le sería suficiente para el resto de su existencia eso se juro esa mañana cuando estuvo por abandonar aquella habitación en el momento justo que sujetaban su mano tirando de ella con suavidad y le depositaban aquel papel en las manos mirándola fijamente a los ojos -Es mi número, si me necesitas márcame- ella no dudo en darle el suyo con la misma frase antes que le regalaran un cálido beso para retirarse dejándola a ella con aquel frío dentro suyo, porque ese número en el papel era una amabilidad por una noche de pasión dudaba mucho que Arian deseara que la llamara…. Por eso tenía trabajo acumulado porque se pasaba pensando si llamarla o no….
La estación de policía estaba algo agitada aquella mañana, los efectivos heridos en el atentado se habían reintegrado en su mayoría al trabajo y el acta de alta del psicólogo se disparaba con su sello y firma como un anuncio de libertad para todo aquel que amaba su trabajo, pero para Vanessa Savedra era el recordatorio de que debía seguir adelante y dejar de lado aquello valiosos recuerdos de sus días con su amada Tormenta para tener un compañero nuevo, la sola idea en si le revolvía el estomago, dudaba mucho encontrar otro perro que fuera capaz de sustituir el lugar de Tormenta.
Miraba al hombre delante suyo hablándole de los nuevos perros entrenados que se encontraban en la perrera y sus múltiples facultades cada que pasaba frente a una jaula miraba a los animales con tristeza todos eran pastores alemanes o belga pero ninguno la llamaba realmente, escucho una gritos en el campo de entrenamiento para ver Barquez gritándole a lo que parecía un bóxer y el animal desobedeciendo cada una de sus ordenes_ ¿Y ese?_ cuestiono.
-Ese lo quiere Barquez- le dijeron - al parecer quiere demostrar que puede tener un compañero canino y ganar popularidad, yo estoy en contra de ello… sabes que siempre he creído Savedra que un perro policía es para estar en el campo no metido en una oficina solo porque el cerdito ambicioso de Barquez quiere verse heroico aprovechándose de la buena imagen que adquirió nuestra unidad.
-¿Cómo se llama?- cuestionó con una sonrisa traviesa que genero que su acompañante se sonrojara suavemente.
-No te metas en líos Savedra- le escucho decir mientras lo miraba fijamente notando como se revolvía incomodo desviando la vista - Cañón.
-¿Cañón?- lo miro divertida - ¿Pero por qué ese nombre?.
-Porque es como una bala de cañón… no dejaba nada en pie durante el entrenamiento, y es impredecible como un cañón, súmale a eso que no encontramos nadie que lo quiera… todos quieren las razas típicas… bueno todos menos Barquez, que creo que está por descubrir porque es Cañón- los ojos de Vanessa observaron la escena notando al perro saltar sacudiendo a Barquez antes de llevárselo al suelo y arrastrarlo al ver que el tipo se negaba a soltar su correa.
-Es muy fuerte - dejo escapar quedamente al ver al cerdito de Barquez ser arrastrado.
-Es una raza de trabajo nunca lo olvides… tienen buena masa muscular y te aseguro que no quieres que te muerda_ escucho al risa divertida a su lado antes de dar dos pasos al frente al ver al perro rodeando a Barquez como si le hiciera mofa.
-¡CAÑON, VEN ACA!- le grito con fuerza al perro que detuvo sus movimientos mirándola fijamente por lo que lo enfoco con firmeza - ¡VEN!- vio como el animal echaba a correr en su dirección deteniéndose apenas a pasos de ella – Siéntate- lo observo obedecer sin dudar mientras escuchaba algo parecido a una exclamación de sorpresa a su lado mientras ella se arrodillaba mirando al animal. - a mí también me cae mal Barquez - afirmó sonriendo antes de sentir el lametazo en su rostro -  buen chico la próxima arrástralo más…
-¡ALEJATE DE MI PERRO, SAVEDRA!- noto como el perro se giraba mostrando su hilera de dientes a Barquez que se detuvo en seco mirando al animal como si no se creyera aquello - No te lo vas a quedar yo lo vi antes que tú…
-Yo no te lo quito-  miro hacia otra parte con desinterés - anda llévatelo- esbozo una sonrisa de burla - si es que tu mano llega entera a la correa- agrego mirándolo desafiante.
-¡Oh pobre Savedra…! esta de malas porque no fue capaz de salvar a su compañera en el atentado - su pupila se contrajo con ira al escuchar aquello -  al final no eres buena en tu trabajo, Tormenta te tuvo que salvar el trasero - apretó el puño con rabia - Pobrecita Vanessa segurito no llegas con vida a los treinta…. Pero sabes por quien tengo más lastima por la pobre de Tor - escucho el grito adolorido de Barquez mientras ella arrugaba el entrecejo dejando escapar un suave auch al ver a Cañón colgando de los testículos del hombre mientras sacudía la cabeza con fuerza - ¡AYUDAME FERNANDEZ! - le escuchaba gritar al encargado de perreras…
-Savedra dile que lo suelte - escucho decir al hombre por lo que miro al perro unos instantes.
-Cañón suelta - le dijo con firmeza notando como el perro soltaba a Barquez que se iba al suelo lloriqueando como loco mientras el perro se volvía a sentar frente a ella moviendo el cachito de rabo que tenía con alegría, se arrodillo acercándose al animal- buen chico-  murmuró bajamente llevándose dos fuertes ladridos - me lo llevo Fernández.
-Todo tuyo Savedra- dejo escapar el hombre - puedes llamar al médico por favor- agrego mientras ella asentía mirando divertida a Barquez - Nos vemos Milo mírale el lado bueno ya no los usabas - agregó estallando en carcajadas mientras se marchaba con Cañón siguiéndola.
Atravesó la estación ante las miradas curiosas de todos, tenía una semana para acoplarse con Cañón y el primer paso era llevarlo a casa ir a los entrenamientos matutinos con Fernández y si todo marchaba bien la semana siguiente estarían en su puesto usual, noto como el perro se subía sin dudar a la parte trasera de su auto, suponía que Herendira tendría todo listo porque ella simplemente no tenia coraje para recoger las cosas de Tormenta e ir a comprar las nuevas dio un suspiro antes de sentir una respiración en su nuca seguida de un lametazo en la misma – Gracias - dejo escapar negando con la cabeza para arrancar - debes portarte bien con Herendira - le dijo al animal - no vayas a ponerte de bruto como con Barquez porque ella es quien nos da de comer y te aseguro que lo que hace es muy rico y se de buena fuente que a veces cuela cachitos de carne en las croquetas de ciertos animalitos…
Acaricio con suavidad la camita de perritos verdes dando un suspiro antes de meterla en una bolsa, entendía perfectamente porque Vanessa no quería hacer aquello ella sentía que iba a romper a llorar de un momento a otro, no quería ni imaginar lo que podía sentir su mujer cerro la bolsa depositándola en un rincón de la bodega con sumo cuidado junto con los juguetes y el suéter de Tormenta se sentó un momento recordando aquel hocico negro que fue el preámbulo para conocer los ojo negros dulces de Vanessa, los ladridos en la mañana, las invasiones en la cocina, la compañía y los saltos alegres a su alrededor cuando estaba cocinando mientras disimuladamente ella le daba carne al animal, también como se recostaba a veces en la alfombra de la sala con la perra enredando sus dedos en el pelaje y disfrutando de su calidez cuando se sentía inquieta o quería decir algo que no lograba expresar.
Los días en la casa de playa con los niños corriendo alrededor de ella y como saltaba en la piscina generando las risas de todos o simplemente se quedaba sentada al lado de Clarisse como si la vigilara ¿Los animales tenían sentimientos?, no sabía si los animales los tenían pero Tormenta... bueno ella nunca fue simplemente un animal, escuchaba paciente, consolaba puntual, animaba cuando debía y se quedaba simplemente sentada en una solidaria compañía que era misteriosa, si los animales tenían sentimiento o no a ella poco le importaba… porque Tormenta había demostrado que si al defender a Vanessa más allá de lo posible dejando todo su cariño demostrado con fiereza con su vida, porque después de todo sería su recuerdo uno que despertara nostalgia en su interior y un eterno agradecimiento por contar con la compañía de Vanessa.
Se limpio las lágrimas antes de acariciar la bolsa una vez más – Gracias- murmuró retirándose del sitio para cerrar con llave y encaminarse a la casa viendo la bolsa negra llena de cosas nuevas y tomándola para ubicarlas compro casi todo negro o rojo porque no sabía si sería un perro o perra, en ese instante incluso dudaba que Vanessa fuera capaz de escoger otro compañero ubico el plato en la cocina en un lugar diferente y la cama simplemente en un rincón de la sala, los juguetes sobre la cama y enfoco el espacio con algo de abatimiento… acostumbrarse a tener otro animal no iba a ser nada fácil pero el trabajo de Vanessa así lo requería.
Enfoco la foto en una repisa en que se veía con claridad a Vanessa abrazándola y la nariz negra de Tormenta colándose en la parte baja, antes de ver unas cuantas en que salían con la perra y finalmente aquella con Vanessa en uniforme policía junto con Tormenta… definitivamente un nuevo perro sería algo complicado de digerir.
Las fotos iban y venían mientras Sasha simplemente cambiaba de cámara y daba indicaciones a su modelo de turno, ante la atenta mirada de su esposo a pesar de desempeñar su trabajo, su mente no podía estar más dispersa Vanessa Savedra seria la modelo estrella de su nueva campaña, Vanessa Savedra también era la pareja de su hija, la misma que de no ser por el chaleco estaría tres metros bajo tierra, la misma joven a la que vería en unas horas y que la tenia completamente nerviosa porque no sabía cómo manejar aquella situación para nada,  porque su pequeña no le hablaba aun, porque ella intentaba darle espacio pero ocultarle aquello seria mentir… y ella no quería mentir.
Dio un suspiro moviendo la mano y pidiendo un descanso mientras enfocaba a Eduardo y este se acercaba a ella preocupado - La vida es demasiado complicada - dejo escapar suavemente - nada le costaba darme un descanso - agrego dejándose caer en una silla con pesadez y elegancia - ¿Qué hago Eduardo? - cuestionó mirando al hombre que simplemente le negó con la cabeza - Debo decirle de esto a esa joven o solo se empeorara, pero tampoco sé si Herendira ya le dijo algo y no quiero causarle problemas en su relación.
-Solo se mi vida - la voz varonil invadió sus oídos - que si la cagas puede ir derechita a brazos de Víctor - levanto la vista alzando una ceja y enfocándolo.
- ¿Si yo la cago?- cuestiono con una educación poco propia de ella - Tu eres el menos indicado para decirme si la cago o no - agregó viendo la mirada molesta delante suyo.
-Buen momento para sacarlo Sasha - le respondieron - no he intervenido porque acordamos que no era conveniente porque a fin de cuentas tienes razón no podía aparecerme diciendo “Hola soy papito” - le vio dar un suspiro pesado mientras le daban la espalda.
-Pero podrías intentar ayudarme a pensar Eduardo y no decirme no la vayas a cagar - arrastro la voz con molestia_ haces que me sienta sola en esto y parece que simplemente te lavas las manos ante cualquier consecuencia.
-¿Yo me lavo las manos? - enfrento la mirada iracunda poniéndose de pie -  lo dice la que salió huyendo como cobarde dejando a mi hija con ese salvaje - abrió los ojos a más no poder al escuchar aquello - la que no me dijo que era mía hasta años después, la misma mujer Sasha que no hace más que cagarla…
-No tenias que recordármelo - afirmó dejando su cámara de lado - después de todo - dejo escapar por lo bajo mirándolo con ira - tú fuiste el error que desencadeno todos los demás- le dio un fuerte empujón notando la palidez del rostro mientras abandonaba la sala de fotos.
Un paso y el sonido de una nota del piano, otro paso y el mismo sonido, dio un giro escuchando varias notas más antes de mirar los ojos cafés traviesos que le enfocaban- Andy - dejo escapar divertida.
-Rocky - le respondieron con el mismo tono.
-Amor deja de hacer eso cada que camino porque no me dejas concentrar - movió la carpeta con suavidad escuchando las notas del piano para negar suavemente -  Andy.
-Es que no pensé que trabajaras tanto - le afirmaron - siempre creía que eras una estudiante y nada más, jamás pensé que en tus mañanas hicieras todo esto - vio como le señalaban la pila de papeles.
-Ser millonario contrario a la creencia popular no es un trabajito sencillo - levanto la ceja divertida volviendo a sentarse a la mesa - y aunque hemos sido amigas siempre nos veíamos en mis ratos libres o simplemente dejaba las cosas de lado para estar contigo - admitió con naturalidad sin notar la enorme sonrisa que su comentario acababa de formar - y esto querida es el resultado de vagabundear en vacaciones - afirmó tomando una carpeta para empezarla a revisar.
Escucho el piano empezar a dejar escapar una melodía suave y envolvente que la hizo sonreír relajándola unos instantes antes de enfocar a su esposa tocando con los ojo cerrados y una enorme sonrisa, puso atención brevemente a las notas que parecían hablarle de alegría y paz, negó con la cabeza debía estarse imaginando aquello, se concentro de nuevo en sus papeles sintiendo que el trabajo no se hacía tan pesado al ritmo de aquella melodía justo en el instante en que la puerta sonó - Dios que sea la pizza - afirmó levantándose para ir a abrir escuchando algo sobre yo podía cocinar, rio quedamente para que la sonrisa se esfumara al ver a una escultura castaña mirándola de arriba abajo mientras se retiraba las gafas- ¿Si?.
-Hola nenita- vio la sonrisa encantadora que le revolvió el estomago - Esta Andreita - esbozo una falsa sonrisa asintiendo - le puedes decir que la busca Sara… y que la extrañe mucho, mucho.
-Claro que se lo digo -cerró la puerta de nuevo para enfocar el piano donde una melodía diferente escapaba con algo de pereza - te busca Sara  - escucho como la melodía trastabillaba fatídicamente antes de cesar y enfocarla - dice que te extraño mucho, mucho - afirmó en tono poco agradable.
-No es lo que parece - le escucho decir - bueno si… o lo fue yo… ahhh
-No me expliques quieres - le dijo con enfado dirigiéndose a la mesa - estaban Erica, Maggie, las Gemelas Aldovar, Estefanía, Juana, Adriana, Silvia… - escucho su lapicero quebrarse mientras notaba la mirada asustada delante de ella - así que por favor explícale a ella también… y si ves mi pizza llegar tráemela.
 -Si mi cielo - vio como se encaminaban a la puerta intentando calmarse sabía que no debía descontrolarse, pero simplemente el asunto la empezaba a superar básicamente porque Andrea aun no hablaba con su hermano y encima… encima tenía un desfile de zorras resbalosas en la puerta de su casa… porque Andy parece que se entretuvo bastante mientras ella se acababa de aclarar, pero ¿De quién era la culpa? Suya, suya por no darse cuenta antes de lo que sentía pero…interrumpió su pensamiento cuando vio como tiraban de Andy y la puerta se cerraba  -¡YA ESTUVO!- grito con molestia poniéndose de pie para dirigirse a la puerta.
Abrió parpadeando sorprendida al ver a su esposa intentar al parecer quitarse aquella mujer de encima por lo que simplemente estiro la mano separándolas y llevándose una mirada confusa mientras sacaba el rosario que llevaba colgado en el cuello y lo mostraba llevándose una mirada aun mas confundida, eso le pasaba por no comprar anillos como toda la gente - Escúchame bien zorrita de cuarta - vio como iban a  protestar pero simplemente avanzo poniendo la mano con pesadez en el pecho para estrellar a la chica contra la pared - ni te ocurra abrir la boca - afirmó con enfado - quiero que vayas y le digas a todas tus amiguitas que esa mujer - afirmo señalando a Andrea - es mía… es mi esposa y que si alguna más se le ocurre tocar a la puerta de mi casa… tener moretones en la cara, es lo último que les preocupara, porque si salen caminando tendrán suerte.
-Yo…ahh...- la vio asentir mientras la soltaba y se giraba a mirar a Andrea.
-¡ADENTRO! - le grito con enfado notando como daba un salto e ingresaba al departamento mientras las otra joven literalmente corría hasta el ascensor chocando con el de la pizza - Quince minutos es gratis - dijo antes de cerrarle la puerta en las narices al chico, deposito la caja en la mesa del comedor abriéndola antes de mirar a Andrea - Hoy hablas con Arturo - le asintieron con fuerza - me voy a mudar… no quiero ver que una de esas tipas venga en la noche - le negaron con fuerza - y habla con Karina porque a esa si le rompo las piernas - agregó dándole un mordisco a la pizza - sigue practicando - afirmó notando como se sentaban en el piano dejando escapar una melodía juraría nerviosa…
-Pero Evelyn- Karina caminaba detrás de Evelyn por el laboratorio notando como la mujer simplemente continuaba con el análisis de muestras -  solo será esta noche y… pues puedes contratar a la niñera…
-No puedo- le contestaron- Alison tiene practica y Raúl natación y salen a esa hora, además debo revisar sus tareas y cosas- noto como la miraba con completa tranquilidad- Anda te puedes conseguir una amante para esta noche Karina…- arrugo la nariz con molestia claro que podía conseguir a cualquiera pero hoy se le antojaba Evelyn y Andrea que sería a luces su segunda opción simplemente parecía desaparecida de la faz del planeta.
-Yo solo decía - afirmó con indiferencia - total eres tú la que carece de buen sexo no yo - sé giro como si nada escuchando un bufido molesto a sus espaldas mientras esbozaba una sonrisa ganadora.
-Pero el sexo que yo te doy querida no te lo da cualquiera - palideció ante el tono sugerente que acababan de emplear - y es mejor que no lo olvides… porque si me haces recordártelo me asegurare que no te levantes de la cama en días.
-Tienes el ego muy crecido - dijo con enfado abriendo - y el otro día me dormí porque tuve mucho trabajo no por otra cosa - agrego indignada para salir refunfuñando del lugar, sin percatarse del sonrojo de Evelyn o de su risa suave - estúpida mujer…. Que se cree la novena maravilla del mundo, ya verá esta noche me consigo una amante nueva y me olvido de ella del todo, platos buenos hay por doquier…
Ingreso a la morgue descubriendo el cadáver de un hombre mayor para leer su expediente con completa tranquilidad dando un suspiro negando con la cabeza sin duda los excesos eran malos en la vida, era ver a aquel tipo y el expediente para saberlo a ciencia cierta, debía esperar el análisis toxicológico que le hacían pero a como se veía el señor de más de cincuenta escogió una mala noche para meterse drogas, se giro silbando para prepararse para la autopsia con completa tranquilidad antes de ver la cabeza negra de Evelyn asomarse en la puerta – Cariño -  miro hacia todas partes verificando si le hablaban a ella y le sonrió al cadáver con suficiencia “escuchaste me dijo cariño” pensó enfocando a Evelyn - ¿Comemos juntas? - “ ves amigo… esto es vivir, tener una mujer hermosa que es una diosa del sexo y además te hace de comer” -  ¿Me acompañas por Alison y Raúl? - levanto aun más la barbilla “lo ves no puede vivir sin mi”.
-Claro-  se giro escuchando la puerta cerrarse tras suyo para silbar enfocando el cadáver unos momentos y borrando su sonrisa “Esperen… me dijo que a comer y por los niños… yo iba a salir esta noche por una bella mujer, no por los niños, porque si voy por los niños me quedo con ella a cenar y se me hace tarde y… y…” enfoco al cadáver jurando que el sujeto sonreía diciéndole “estas jodida”.
Miro alrededor negando con la cabeza, eso no era verdad ella podía ir y acostarse con alguien más si lo deseaba, ahora simplemente no se le antojaba y le había dicho que si a Evelyn porque… porque podía acabar igual en su cama ¿o no?, la casa de Evelyn era grande y podía hacerlo sin que los niños las escucharan, así que el único jodido era el tipo ese que estaba más frio que el hielo, arranco su cortador sonriendo - Veras tu quien va a quedar jodido.
Amara se paseaba de derecha a izquierda en su oficina enfocando su celular como si del peor de sus enemigos se tratara, giro sobre sus elegantes zapatos de tacón sin dejar de mirar el aparato - ¿No piensas sonar? - le dijo con enfado - ve viendo que haces o te tiro a la basura - agrego con molestia.
-Licenciada Savedra- se giro enfocando a su secretaria que la miraba extrañada - ¿Se encuentra bien?- asintió con tranquilidad acomodándose la falda con delicadeza para ir a tomar asiento en su escritorio - Es que tiene usted rato paseándose, le traje un café - vio como le ponían la taza con delicadeza delante - debe ser un caso muy duro, usted no tiende a pasearse tanto por el despacho - levanto la ceja con seriedad - pero estoy segura que puede con esto jefaza - le dijo la mujer mayor con ánimo.
-Claro yo puedo con todo - afirmó con tranquilidad - Gracias Raquel eres muy amable - agregó con seguridad esperando a que la mujer se retirara para cerrar las persianas y dejar caer la cabeza con fuerza sobre su escritorio mirando el celular  Suena por amor a todo lo sagrado…
Se incorporo abriendo la gaveta para observar el número de teléfono apuntado en él y luego el reloj que le anunciaba que su hora de comer se acercaba, pero el problema que tenia realmente era que no tenía hambre, no se podía concentrar y lo único que se repetía en su cabeza eran los gemidos de Victoria entre sus brazos, su olor y el calor de su cuerpo, porque se moría de ganas de tenerla entre los brazos de nuevo, no lo podía contralar, no podía pensar, trabajar o sostener una conversación decente, menos armar un caso… -llámame o me despedirán - afirmó viendo el papel con los números - tengo ganas de ti… llámame - repitió quedamente golpeando su cabeza contra el escritorio de nuevo.
Eso le pasaba por entregarse a los deseos de su cuerpo, ahora simplemente no los podía controlar, pero aún así no se atrevía a llamar a Victoria… se llevo las manos a la cabeza cada que pensaba en ella lo único que se repetía en su mente eran sus ojos en cielo volviéndose en blanco mientras gemía bañada en sudor - Soy una enferma - se dijo quedamente - esto es una pesadilla - se retiro el saco acalorada de pronto - llámame por un demonio o me volveré loca - admitió apoyando una mano en el escritorio.
Enfoco el celular dando un rodeo por el despacho como si fuera un gato enjaulado antes de arrodillarse mirándolo fijamente y cerrar los ojos deseando tranquilizarse teniendo el nefasto de la visión en su mente del cuerpo de Victoria irguiéndose y agitándose sobre ella pidiéndole más, dejo escapar un gemido involuntario antes de abrir los ojos, esa mujer era bella, deseable, dulce, tierna… y ella la necesitaba entre sus brazos en ese instante – llámame - repitió estripando el móvil entre las manos - llámame…
Soltó el teléfono sorprendida al verlo vibrar entre sus manos con el número del nombre de la persona a quien invocaba, esbozo una sonrisa deseosa respirando profundo para tranquilizarse antes de responder - Si diga - dejo escapar con sensualidad.
-Hola - cerró los ojos con gusto al escuchar el tono suave al otro lado del teléfono -io estoy fuera de tu firma - abrió los ojo sorprendida al escuchar eso - sono muto… deseaba verte.
-Entonces espérame abajo - colgó tomando el saco y su maletín, para abrir la puerta del despacho, gritándole a su secretaria que le cancelara todas las citas de la tarde porque no se sentía bien ante la mirada confundida de la mujer, aparto al chico de la correspondencia para meterse al ascensor guiñándole un ojo y taconeando con impaciencia ese maldito trasto era lento, hubiera sido más rápido bajar por las escaleras, finalmente salió al exterior viendo el lujoso deportivo estacionado y a la joven de cabellos negros con un ramo de rosas en la mano mirándola fijamente - Gracias al cielo - murmuró quedamente acercándose a ella despacio.
-Hola - escucho de nuevo mientras le tendían las rosas y las tomaba - tienes mucho trabajo - sonrió ante el tono inseguro.
-Extrañamente me cancelaron todas las citas - afirmó sonriendo mientras olía las rosas sin dejar de mirarla - Así que tengo el día libre.
-Meraviglioso - observo cómo le abrían la puerta del coche e ingreso sin dudarlo siquiera olvidándose por completo del suyo antes de verla a ella subir a su lado enfocándola - ¿Dónde quieres comer? - le cuestionaron.
-Tengo muchísima hambre - admitió mirándola de arriba abajo mientras se mordía el labio - muero de hambre… que te parece si comemos en mi casa - se irguió levemente paseando su nariz por el cuello y escuchando un suspiro de satisfacción - si arrancas es mejor, aquí hay mucha gente…. Ya sabes el trabajo.
El auto arranco mientras ella le susurraba sobre el oído las indicaciones para llegar a su casa notando como el pecho subía y bajaba cada vez mas agitado al ritmo que su mano delineaba el muslo con suavidad en el momento justo que sus labios mordían el cuello  ¿Qué le generaba esa mujer que producía que no se pudiera controlar?.
-Arian- escucho su nombre casi en un gemido - voy a chocar - rió sobre el cuello al escuchar aquello mordiéndolo de nuevo mientras se separaba levemente para notar las pupilas cielo contraídas de deseo.
-Ya casi llegamos Tory - afirmó enfocando la calle para escuchar el GPS en italiano dando indicaciones sobre la próxima desviación seguramente - te brincaste un alto niña mala - rió por lo bajo deslizando la mano por el muslo de nuevo para ver las manos apretar con fuerza el volante y a la chica al parecer decir algo en italiano bajamente - se separo mas al ver el barrio residencial donde vivía dándole las indicaciones a la chica para que se detuviera frente a su casa, se bajo como si nada con las rosas en las manos, para saludar a los vecinos, mientras notaba a una Victoria completamente sonrojada bajar detrás suyo pasándose la mano por la cara al parecer intentando tranquilizarse, abrió la puerta dejándola pasar para percibir el silencio en que siempre estaba envuelta aquella casa, antes que para su sorpresa la estriparan del todo contra la puerta sin dejarla girar.
-Sei una donna cattiva- gimió con fuerza al percibir el fuerte mordisco sobre su nuca - Io voglio il tuo corpo - no tenía ni idea de qué demonios le había dicho  - Arian - escucho el tono mientras percibía como las manos empezaban a batallar con sus prendas.

-No Tory, no la rom… - no pudo terminar la frase cuando escucho la tela rasgarse a su espalda, aquella era de sus blusas más caras, iba a reprenderla cuando percibió como levantaban su falda y la boca se paseaba por su espalda - Por un demonio….  - ahogo un gemido mientras la apresaban aun más contra la pared y  su sujetador salía volando también – Vittoria - empezaba a creer que no era la única que iba a enloquecer de deseo, sintió como la giraban de golpe mirando los ojos celestes unos instantes fugaces antes de que le devoraran la boca para separarse de ella y subir aun más la falda - Dios me voy a morir… - admitió quedamente sujetando las cabeza de Victoria que estaba entretenida en sus pechos haciéndola bajar lentamente - pero moriré feliz… - admitió cerrando los ojos deseosa.
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5 comentarios:

  1. tu historia espectacular... cada noche me sorprende me atrapa sigue asi, felicitaciones

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  2. Geniaaal esta historia es fantatica, excelente me encanta , ya creo q es oficia q soy adicta a cada capitulo, no me duermo hasta leer. Me encanta STefany del Valle, q elengancia, caracter y clase de esa mujer para las ocacions q lo ameritan, aunq muero x todas, me encantan los pesonajes.racias sombras x esta historia, en caso q salga un libro de aqui, ire corriendo a comprarlo al enterarme, felicitaciones.

    Abrazos, paot desde colombia.

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  3. Que buen capitulo me gusto los celos de stefani y que mal por vanessa pero cañon le ayudara a superar un poco lo de tormenta

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  4. Arian y Vittoria...ufff
    Me encanta esta historia, es de lo mejor que he leído.
    Muy divertida la parte de Cañón y Barquez.

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  5. Q Barbara q calidad de historia y coincidió con otra lectora n me voy a dormir sin leer el capítulo q toca me encanta...

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