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actualizando el blog de La Teta Feliz por problemas de tiempo, por mi trabajo. Yo sigo en mi blog personal, y tratando de actualizar La Teta Historia. Pero no La Teta Feliz. Sepan Disculpar.

Atte Jjaxxel



2 oct. 2013

No Me Olvides - Sombra234 - 12

Capítulo 12

RECUERDOS Y REALIDADES

Esperar duele, olvidar duele. Pero el peor de los sentimientos es no saber qué decisión tomar.
Paulo Coelho.
El Parque de la Libertad estaba a reventar con globos multicolor que iban y venían, mientras los vendedores se acomodaban en sus sitios y el audio acababa de ubicarse eran alrededor de las cinco de la mañana, pero a pesar de ello el despliegue policial en un parque de aquel tamaño era bastante considerable, la policía montada estaba en fila esperando ordenes de su ubicación, la mayoría de la policía turística se paseaba ya por el lugar  mientras la sección de K9 esperaba indicaciones de los recorridos y puntos de reunión.

Vanessa bajo el rostro conteniendo un bostezo mientras se acomodaba las gafas oscuras, sin duda alguna la noche anterior había sido larga, respiro profundo era mejor que dejara de pensar en aquello y se tranquilizara o no estaría en condiciones para manejar a la cantidad de personas que vería durante ese día.
Aun recordaba la cara asustada de Virginia cuando ella apareció en la tienda y no había rastro de Herendira, así como aquella llamada cuando ella estaba por estrangular a Virginia de la desesperación, ladeo la cabeza ¿Por qué se preocupaba tanto por esa niña? Escucho su nombre esbozando un gesto de desagrado ya se imaginaba que pasaría algo así, la mandaban de modelito de nuevo sin duda, a vigilar la entrada principal y que todo el que pasara por allí reparara en ella, ¿Cómo lo sabía?, porque la habían mandado con el engreído de Svenson alto, musculoso, sonrisa perfecta y un coqueto registrado, ni la mitad de hermoso que ella pero era lo más cercano sin duda.
Bajo los ojos para enfocar Tormenta gruñéndole por lo bajo al pastor belga que era la pareja del hombre, por lo que la acaricio llamándola a la calma se ubico en la columna de mármol derecha que adornaba la entrada del parque irguiéndose orgullosa y revisando fugazmente con la mirada el perímetro y a quienes pasaran por allí antes de escuchar los primeros suspiros “Lógico soy una diosa viviente” esbozo una encantadora sonrisa que provoco otra lluvia de suspiros que la hizo relajarse notablemente.
Virginia que iba a morir de cansancio primero porque Vanessa casi la estrangula, segundo porque había pasado buena parte de la madrugada y la mañana con la paletita de la chica, aunque debía admitir que la niña pelirroja era encantadora, se preocupo bastante cuando su amiga le pidió ir al hospital pero, no dudo un segundo en asistir.
La niña pelirroja que distraía tanto a Vanessa se llamaba Herendira y al parecer era una joven centrada por la leve conversación que había mantenido con ella mientras esperaban que atendieran a la amiga de la chica, cosa que hacía más sorprendente el hecho de que tuviera un ojo morado y varios golpes en la cara, la chica al parecer necesitada de hablar le había relatado brevemente el alboroto en el bar aunque sentía ella que había obviado partes importantes de la información ya que se notaba bastante angustiada. Sin embargo le había preocupado la infinita tristeza en aquellos ojos claros al expresar una frase que la hizo a ella esbozar un gesto de incomodidad “ Vanessa es mi amiga por eso se preocupa tanto por mi” juro cuando escucho aquello que iba a tomar del cuello ella a Savedra por decirle tal cosa a la niña, pero era típico de esa cabeza hueca decir tales estupideces cuando alguien le gustaba, es que parecía nunca haber dejado el jardín de niños en ocasiones, eso y el ego que se cargaba la hacían inmanejable.
Dejo caer sus llaves en el living de la sala para ver la cabeza de su esposo asomarse mirándola con preocupación, le hizo un enorme puchero que género que la cargaran escaleras arriba derecho a la cama cosa que agradeció profundamente porque de verdad sentía que no podía ni con su alma, sintió el beso cariñoso antes de que le sacaran los zapatos de tacón y la arroparan, recordando porque amaba tanto a ese hombre mientras cerraba los ojos para finalmente tener su merecido descanso.
La casa de Vanessa resulto ser para Herendira una sorpresa, siempre se la imagino viviendo en un departamento, un lugar adecuado para alguien como ella imaginaba que era Vanessa, pero venia descubriendo que la joven oficial no era nada de lo que ella imaginaba para prueba que en lugar de un departamento de soltera tenia aquella casa familiar.  Subió de nueva cuenta las escaleras para revisar a Stefani que dormía profundamente en una de las habitaciones, le habían recetado calmantes y tenía el brazo inmovilizado a la altura del hombro, al parecer había sufrido un ataque severo de ansiedad y su hombro se había dislocado.
Cerró la puerta con suavidad para encaminarse a la recamara de Vanessa, se sentó en la cama viendo aquella pequeña biblioteca en una esquina, el enorme ventanal y habitación de colores sobrios y sencillos, la cama de Tormenta en una esquina con varios de sus juguetes y aquel olor que le era tan familiar ¿Quién era en realidad Vanessa Savedra?, era la pregunta que rondaba constantemente su mente mientras se recostaba en aquella suave cama, ¿Qué tipo de persona era realmente?, estaba claro que no era nada de lo que ella imaginaba, nada de lo que sentía que proyectaba mientras vigilaba aquella avenida.
Sus escazas conversaciones con ella le revelaban una persona bromista, engreída en extremo y en ocasiones sumamente callada, pero suponía ella que había más, ni siquiera podía hacerse una idea real de ella, de todas maneras no tenia caso ¿o sí?, era como la misma Vanessa decía solo eran amigas, y cuando eres amiga de alguien no siempre muestras como eres del todo… o cuando esta uno con alguien que ama o que le gusta actúa diferente…. ¿no era cierto también? Se dejo caer en el colchón abrazando con fuerza aquella almohada pero a pesar de todo razono fugazmente mientras se dejaba vencer por el sueño” yo quiero conocerte”…
La luz de la mañana ingresaba por la ventana del departamento alumbrando directamente la mesa de la pequeña sala creando brillos suaves y llamativos en el abandonado rosario de oro que lastimado descansaba sobre su superficie, delante suyo unos ojos cafés le observaban en silencio y con interés sin atreverse se podría decir a tocarlo siquiera. El rostro se apoyaba en una de las manos soltando suspiros cada tanto, y es que Andrea conocía bien el significado de ese rosario.
Su mente no tardo en inundarse de recuerdos de un pasado no tan distante, recuerdos de ella en uniforme escolar sentada sola en aquel restaurante celebrando su graduación, su aceptación a la universidad y su cumpleaños que meses atrás no había podido celebrar. De aquel restaurante lleno de otros uniformes como los suyos y a la vez diferentes todos celebrando con sus familias el éxito escolar, pero ella…. Ella estaba sola.
Había pedido el plato más caro que podía, el mejor refresco y su postre favorito, había acomodado las flores de la mesa como le agradaba y esperaba escuchando las risas a su alrededor dándose ánimos a sí misma y felicitándose por sus logros, recordaba la gracia que le había hecho la cara del mesero al explicarle que era ella sola, como había fila fuera y ella tenía una mesa para cuatro sola.
Esa tarde en aquella mesa había sacado su diploma mirando su nombre escrito en él, su solicitud universitaria con la aceptación y su nombre también en ella, aquella felicitación tan efusiva y la beca que le otorgaban, así como el reconocimiento especial de su escuela por graduarse con los más altos honores, los había extendido sobre la mesa porque a fin de cuentas era todo lo que tenía, el testimonio de todo su esfuerzo, ese que la hacía sonreír inflando el pecho orgullosa en aquel momento.
Suponía que pocos de los allí presentes podrían entender su infinita alegría, en cuenta aquel gerente que se le había acercado a decirle si tenía dinero para pagar su comida, se recordaba a si misma sacando su billetera y mostrando su dinero mientras el hombre en esta ocasión le decía que era una tarde ajetreada y que ella no podía ocupar una mesa para cuatro sola que si lo deseaba se pasara a la barra, pero ¿Acaso no merecía una mesa?, puedo pagar… eso había dicho pero el hombre le negaba con la cabeza, finalmente ella había asentido empezando a recoger sus cosas cuando escucho aquella voz -¡Hola! lamento llegar tarde- había levantado el rostro enfocando unos hermosos ojos azules envueltos en un uniforme que no era de su escuela -es que como esto queda tan lejos de mi escuela- ella asintió por inercia más que otra cosa mientras observaba a la otra joven con completa elegancia empezar a ordenar dejando al gerente con la boca abierta, antes que el hombre se retirara confuso.
-Perdona- vio la risita escapar con tanta suavidad_ es que se suponía que comería aquí con mi hermano pero al parecer se atrasara mucho más de lo pensado, estaba por irme cuando vi a ese hombre intentando echarte- parpadeo confundida - y pensé si estás sola y yo también… bueno además es un día genial ¿no? …Estamos graduándonos podríamos comer juntas - simplemente había atinado a asentir con suavidad - estas son tus notas… ¡VALGAME ESTAN GENIALES!
-No espera me da vergüenza- intento protestar mientras veía sus papeles acabar en las manos de aquella rubia.
-No seas tonta… ojala yo me hubiera graduado con esas notas-  la escucho reír divertida y no pudo más que hacer lo mismo - Te aseguro que mi hermano estaría encantado- vio el rosario escaparse de entre el lazo del uniforme escolar y su resplandor le llamo la atención - es bonito verdad… fue el último regalo de mi madre antes de morir…
-Lo siento- había respondido quedamente - mi madre también murió…
-Entonces las dos deben ser muy amigas- la miro sorprendida viendo aquella enorme sonrisa - donde quiera que estén seguramente son grandes amigas….
-¿Por qué piensas eso?-  había hecho aquella pregunta recordaba ella porque lo que escucho la había dejado profundamente confundida.
-Es simple- vio la cabeza ladearse provocando que aquel rosario se balanceara levemente -porque las dos estábamos solas hoy y nos hemos encontrado para hacernos compañía y celebrar… me gusta creer que son amigas y no querían vernos solas- la sonrisa en aquel rostro había crecido contagiándola -Soy Stefani por cierto.
-Y yo Andrea… - murmuró mirando aquel rosario roto sobre la mesa, fue tan fácil ser amiga de ella, las vacaciones más divertidas de su vida, las recordaba con claridad cada locura compartida, cada discusión larga con Stefani, cada empujón que le había dado en la alberca… río quedamente al recordar la cara de molestia cada que lo hacía y las risas cuando las dos se iban juntas al agua, ser su amiga fue tan fácil pero amarla fue aun más sencillo…. Y sin embargo estaba segura que olvidarla… olvidarla sería imposible.
Estiro la mano para tomar aquel rosario con suavidad antes de besarlo con delicadeza “adiós… espero que me odies” afirmo levantándose antes de guardarlo en un pequeño baúl junto con la única foto que tenía de su madre… la vida estaba llena de elecciones y ella había tomado la suya.
“Y yo Andrea” Stefani se incorporo en la cama respirando agitada mientras miraba alrededor consternada, sentía las lagrimas paseándose por su mejillas mientras su mano se iba por inercia hacia su pecho, sintiendo la ausencia de su adorado rosario en el. Había soñado con el día en que conoció a Andrea, con aquel rostro ruborizado e incluso algo triste de la primera vez en que se vieron, uno tan diferente a aquel lleno de odio y dolor que había visto la noche anterior “ella me ama”, se inclino resintiendo su hombro “o al menos me amaba” se movió hacia el borde de la cama mirando las medicinas en una mesa a un lado de la misma.
Ataque de ansiedad eso había escuchado, aún podía sentir su corazón golpear fuera de ritmo y sin embargo ella no llamaría a aquello ataque de ansiedad, no sabía cómo se rompía un corazón o siquiera como se debía sentir y sin embargo podía jurar que el suyo se había hecho añicos la noche anterior,  incluso lo había escuchado romperse en pedazos y por ello se había quedado sin aire, sin fuerzas y sin fe.
Perdió a una de sus personas más queridas ¿Pero siquiera podía llamarle perdida a aquello?, le habían dicho que la amaban, antes de jurarle odio eterno…. Ni siquiera podía sentirse confundida ¿O sí?, porque no tendría sentido si la noche anterior habían jurado odiarla.  Y sin embargo…. Se llevo la mano al pecho dolorida, ¿Qué era la estupidez? Era no darse cuenta cuando alguien que siempre está contigo te ama, se dijo quedamente llevándose la mano que un instante antes presionaba el pecho a la cara, rememorando cada escena y momento que había pasado con su amiga.
Deseo golpearse contra alguna pared al revivir las incontables ocasiones que había terminado llorando en sus brazos por Hernán, recordando cada abrazo cariñoso que le obsequiaban, cada frase comprensiva y aquella mirada llena de infinita ternura, todo gesto en Andrea libre de reproches o egoísmo, sus consejos tan sinceros…. Ella la amaba y sin embargo la consolaba siempre que lloraba por alguien más, a pesar de que le decía que no podía vivir sin Hernán, se levanto encaminándose a la pared para dejar caer un sonoro puñetazo sobre ella “Andy es que no puedes entender como lo amo”…. “Lo entiendo mejor de lo que crees” claro que la odiaba ella se odiaría de estar en el lugar de Andrea…
Recogió sus medicamentos tomando aire a grandes bocanadas antes de apagar a Cobalt, ya que no deseaba escuchar mas sus regaños, se calzo para abandonar la habitación sin ganas de despertar a Herendira, el sol de la tarde estaba invadiendo ya el lugar, ¿Qué tanto había perdido la noche anterior?, simplemente deseaba evadir aquella pregunta pues de responderla temía que el vacío fuera tan grande que le destruiría para siempre.
Los discursos iban y venían a lo largo del día entre las risas de los niños y los variados eventos que se tenían programados, pero sin duda la parte pesada seria esa noche, Vanessa caminaba entre los puestos de comida escuchando la alharaca de Svenson en su descanso y el tipo había decidido llenarse de comida chatarra, era claro que con el cuidado tan precario que le daba a su alimentación no tardaría nada en rodar. Ella en cambio tenía un serio problema no le gustaba comer nada que no hubiera cocinado ella misma en casa y debido a los eventos de la noche anterior no pudo prepararse su almuerzo por lo que en ese momento moría de hambre.
Ya había recorrido una buena parte de los puestos sin que se le antojara nada  -Y podríamos salir mañana en la noche- se detuvo en seco centrándose en la conversación que mantenían con ella antes de girarse y ver al tipo sonriéndole con encanto. No es que Svenson no fuera un hombre atractivo, el hecho de que le llevara algunos años tampoco importaba, el que fuera un egocéntrico, insoportable que solo buscaba llevarse mujeres a la cama como si de trofeos se tratara eso si que importaba - Digo seriamos la pareja más espectacular en el baile de caridad de la policía este otoño.
-No crees que vas muy rápido- dijo con voz algo irónica para empezar a caminar de nuevo.
-Vamos Savedra lo natural es que estuviéramos juntos- le afirmaron haciéndola voltear los ojos en blanco - aparte de ser el hombre y la mujer más gloriosos de la estación, creo que nos llevaríamos bien en general, pareces una chica algo seria y distante pero seguramente eres alguien…
-Svenson hombre- se detuvo en seco girándose a mirarlo - yo soy la mujer más hermosa de la estación sin duda, lo tuyo es discutible - asevero notando la cara de sorpresa que le dirigían- en cuanto a si nos llevaríamos bien o no, creo que vas algo descaminado por tus palabras no tienes ni idea de cómo soy realmente así que porque no te ahorras la vergüenza y me ahorras el esfuerzo de rechazarte.
-No te creas tan única Savedra- vio la expresión cambiar a una de molestia.
-Sevenson, soy tan única como todo ser humano que te topas en la vida- noto el gesto confundido -todos somos únicos… y sé que hay alguien que a diferencia tuya apreciara todas mis particularidades- se giro como si nada acomodándose su boina para continuar caminando al lado de Tormenta alejándose de aquel tipo.
-Ya te arrepentirás- le escucho decir con firmeza.
-Lo dudo mucho- respondió con completa tranquilidad observando al sol de la tarde empezar a pasearse por el cielo.
Para cuando la noche cayó Herendira se despertó algo aturdida al parecer estaba más cansada de lo imaginado, miro alrededor enfocando el reloj para notar que pasaban ya de las ocho de la noche, Vanessa le había dicho que llegaría entre la una y tres de la mañana, así que le quedaban horas de tortura en soledad. Sus pies descalzos provocaron un escalofrió en todo su cuerpo al tocar el suelo, pero no deseaba calzarse así que camino despacio para descubrir que Stefani se había marchado.
Soltó un suspiro cansado al ver que se había llevado todo pero, suponía que como ella simplemente necesitaba su espacio. Camino despacio por la sala para acabar en la cocina, no era su casa pero se había saltado el desayuno y la comida, aparte que tenía claras indicaciones de Vanessa de comer lo que quisiera. Otra sorpresa razono al abrir el refrigerador descubriendo una infinidad de verduras y carne de buena calidad. Se encamino con algo de entusiasmo a las alacenas, para ampliar de golpe su sonrisa. Al parecer su joven oficial era amante de la comida sana por lo que tenía una cocina de lo más completa.
Miro la hora de nuevo, ella moría de hambre y Vanessa se tardaría en llegar así que se prepararía algo ligero y la cena como tal la haría para que estuviera en punto a la una y continuara caliente aun cuando llegara luego.
Tormenta ingreso trotando a la casa, mientras corría a toda marcha directo a la cocina su dueña dejo caer su chamarra negra policial con tan mal tino que acabo en el piso, pero aquello poco le importo a la agotada chica, la noche había demostrado que el despliegue policial había sido completamente necesario, varias riñas, ebrios y más de un alboroto habían requerido su intervención y extensión adecuada antes de que se salieran de control “los seres humanos aglomerados son como animales” se dijo Vanessa mirándose en el espejo para notar su boina rota y sucia, antes de bajar sus ojos revisando su generalmente pulcro pantalón roto a la altura de la rodilla “animales”.
Escucho un ladrido proveniente de su cocina acompañado de una suave voz antes de que su cabeza le propinara una cachetada mental por olvidarse de lleno que tenía invitados en casa y una conversación por mantener, “si tan solo no muriera del hambre” lanzo la boina al piso para encaminarse a la cocina empujando la puerta con suavidad para ingresar a ella y dar de lleno con aquellos ojos verdes y claros que le miraron primero con una mezcla de alegría e inquietud - Buenos días- dejo escapar quedamente - lamento llegar a esta hora las cosas se descontrolaron un poco.
-Comprendo- le respondieron antes de que ella enfocara a Tormenta cerca de su plato devorando sus croquetas como loca “al menos alguien come” razono fugazmente antes de mirar con sorpresa la mesa perfectamente servida.
-Te hice de comer- vio como Herendira levantaba una servilleta blanca dejando al descubierto un plato perfectamente servido, ordenado y estético que le provoco parpadear un par de veces antes de sentarse en automático, aspirando el agradable olor que de él brotaba por lo que miro a Herendira sorprendida -bueno, viendo tu refrigerador y lacena, además de tomar en cuenta la hora quería hacerte de comer algo balanceado y ligero, espero que sea de tu agrado -Vanessa Savedra había tenido varias mujeres en su vida, pero ninguna le había esperado hasta esas horas de la madrugada con un plato de comida caliente, ya que en general la esperaban llenas de reproches por su llegada tardía, había  intentado dos veces formar un hogar en ambas ocasiones encontraba una nota en la sala avisando que “esperaban que su trabajo le diera todo lo que ellas le daban” en ambas le había importado un carajo.
Levanto sus ojos negros al ver como Herendira se frotaba las manos antes de tomar su lugar en una silla continua para sentarse a comer con ella -¿No cenaste antes?- cuestiono quedamente intentando no expresar su emoción al encontrar su cena, mientras se lavaba las manos rápidamente.
-Uno nunca debe cenar solo si puede contar con compañía- le afirmaron - además pensé que estarías cansada y con hambre- vio a la chica ubicarse la servilleta con elegancia en las piernas antes de pasarle una salsa para que si lo deseaba bañara su comida en ella -espero que te guste.
Sonrió simplemente eso pudo hacer, sonreír como idiota porque no solo tenía comida caliente, sino alguien que la había esperado para cenar, en general cenaba sola antes de la policía turística sus horarios eran bastante demandantes, y cuando se paso de departamento empezó a tener mucho tiempo libre en las noches para preparar su cena y ver televisión. Su soledad nunca le incomodo pero en ese momento se sentía mil veces mejor sin duda que cenar sola…. Se llevo el primer bocado antes de abrir ojos sorprendida saboreando aquello mientras en automático dejaba salir un sensual gemido de satisfacción mirando la comida - Esto esta riquísimo-  sin poder creerse la gama de sabores que se habían encerrado en su boca en un segundo.
-Me alegra que te guste- Herendira rio quedamente a pesar de que estaba completamente sonrojada ya que aquel gemido había hecho que su corazón saltara como caballo salvaje -¿Cómo te fue?
Vanessa la enfoco sorprendida a medio camino de continuar comiendo, antes de levantarse con una rapidez sobrehumana que genero un ruido seco de la silla al irse al suelo, para tomar el rostro de Herendira entre sus manos sorprendiéndola del todo, al sentir la calidez de aquellos labios sobre su frente depositándole un beso suave y dulce en ella - Sorprendentemente el día mejoro recién considerablemente -  le murmuraron quedamente por lo que se sonrojo aun mas antes de sonreír tomando una de aquellas manos que adoraba besándolas con suavidad.

Mientras los besos caían sobre sus manos Vanessa tenía que admitirse algo muy importante a ella misma, que esa niña que besaba sus palmas con devoción llenaba su corazón de una paz que ninguna mujer de las que habían pasado por su vida le había obsequiado…. Quizás amiga no era el término adecuado….
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6 comentarios:

  1. Excelentes capítulos como siempre! Sos genial! 20 veces entre ayer al blog para leer la historia:-) Gaby Arg .

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  2. Me encanta esta historia

    y ya quiero ver el siguiente capitulo


    saludos chika....Att.yuli

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  3. No sé a vosotras,pero a mi me encantan Vanessa y Herendira. También me dá mucha pena de Stefani,no se merecía la paliza que le dieron,pero lo que peor llevo es que la amargada de Andrea ni siquiera se haya molestado en saber cómo acabó después de caer del escenario

    Saludos,Rita

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  4. Me encanta la historia, de verdad que me tienes enganchada..
    Saludos
    Isa Nicaragua

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  5. chiiii me encanto el capitulo felicidades atten lis desde vzla

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  6. Sos una escritora increíble!!! Has ejercido una especie de sortilegio sobre mí que me tiene completamente enamorada de esta historia.

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